Tabasco nos brindó las segunda experiencia couch surfing del mochilazo, esta vez, con un jóven estudioso de lenguas extranjeras, Jesús Izquierdo, quien habita en el publieto de Jalpa de Mendez, localidad próxima a la capital, Villahermosa.
Villahermosa
Naturalmente nuestro primer contacto con Tabasco fue la caótica capital, Villahermosa, de la cual los locales se mofan diciendo que su nombre contiene dos mentiras, porque no es propiamente una Villa y tampoco es Hermosa.
En realidad la ciudad no destaca por una detallada arquitecura colonial, su trazo urbano es amorfo y sus calles bulliciosas y repletas de obras en construcción, incluso su malecón a un costado del río Grijalva se encuentra notoriamente deteriorado, pero, desde luego, aquel desorden endémico hace a la ciudad interesante y atrayente.
Fuimos en pos del centro de Tabasco, un taxi nos llevó al palacio de gobierno, ya que en este país, generalmente, las paredes del principal edificio público son decoradas pictográficamente con la historia acaecdia en el lugar, es la más bella herencia del muralismo mexicano; sin embargo, en Villahermosa encontré la excepción a esta "regla"; no había paredes pintadas, sólo había oficinas con baños poco higiénicos. Pregunté a un señor por los murales y me señaló una serie de cuadros expuestos en la entrada del edificio, en general esos cuadros eran de escaso valor artístico y sólo uno de ellos era rescatable, aquel que ilustraba al insigne gobernador rojillo-anticatólico, al polémico y satanizado Tomás Garrido Canabal.

Un pueblito tabasqueño con una feriesota
Jesús nos llevó a Jalpa de Méndez, su familia nos recibió con grata y genuina hospitalidad. Esa noche, de manera casual se llevaría a cabo el último día de la gran feria anual de Jalpa y, además, habría un concierto con la banda duranguense del momento: La Apuesta. ¡Qué fortuna!
Comalcalco