sábado, 30 de enero de 2010

"La cagaste y ya no la hiciste de pedo"…

Últimamente con esta nueva tendencia internacionalizadora, he tratado de hablar un castellano universal, sin regionalismos, comprensible para cualquiera que hable mínimamente mi lenguaje. Mi único objetivo: ser cabalmente entendido. No obstante, siendo consciente de que muchas palabras chilangas son incomprensibles, incluso para propios mexicanos, resulta inevitable no decirlas, simplemente afloran, se vuelven esenciales en este ambiente urbano y son parte integra de nuestra identidad.
La semana pasada recibí en casa a la primera couchsurfera latinoamericana, la simpática Sami, del Perú. Ella mostraba un peculiar interés por digerir minuciosamente todas las conversaciones chilangas que, naturalmente, caían en lo ininteligible para alguien que no vive en el Valle de Anáhuac, pero Sami no tuvo pena en interrumpir inmediatamente nuestras charlas para preguntar por aquello que no le hacía ningún sentido, entonces Karun, El Príncipe, Jordy o yo, nos dábamos a la tarea de buscar algún sinónimo de la palabra en cuestión, e incluso, tratabamos de ejemplificar con situaciones específicas en las que se podrían utilizar aquellos mexicanismos. Así salieron a la luz palabras o frases muy comunes en mi léxico como: chafa, órale, manito, cuate, no manches, ¡qué poca-madre!, desmadre, chingaderas, apachurrar, etc.

Esas pláticas me hicieron recordar la añeja lectura de nuestro apreciado Nobel de literatura: Octavio Paz, y su memorable ensayo El laberinto de la soledad, en el que, de una manera magistral, dedica el capítulo “Hijos de la Malinche” a una recapitulación histórica y sociológica sobre las malas palabras mexicanas. Paz explica que, de entre todas nuestras groserías, la más explosiva, agresiva y a la vez ambigua es: CHINGAR. Según él, sólo bastaría un pequeño cambio en la entonación de este verbo para dotarlo de un sentido ofensivo o pícaro. Además, "chingar" tiene múltiples acepciones, buenas y malas; pero aún con el sentido aparentemente más positivo, no deja de ser una palabra sabidamente “incorrecta”. Me atrevería a afirmar, que para cualquier niño que la utilice, en cualquier circunstancia, de manera inevitable generaría cierto asombro negativo en quienes lo escuchen.
Paz especula lucidamente que el origen de CHINGAR proviene de la historia de la mismísima Malinche, quien fue la amante del conquistador español Hernán Cortés, y, aún siendo madre de uno de sus hijos, jamás fue reconocida plenamente, quedando en la memoria como un personaje estigmatizado en su desgracia, ya que colaboró con el invasor y, poco después, recibió su ignominioso desprecio. La situación de la Malinche fue cotidiana en la Nueva España: gachupines abusadores de mujeres indígenas que terminaban por procrear hijos bastardos. Bajo este contexto, aquella mujer ultrajada y desprotegida pasó a ser “la chingada”, y enfrentó la perra vida en soledad y el insufrible peso psicológico de una violación sexual. Por ello, “chingar a la madre” es, por así decirlo, la majadería más común y altisonante entre los mexicanos. -Resúmen ejecutivo. Recomendación: leer el libro.-


En esta ocasión, mi objetivo no es hablar más de CHINGAR, palabra ya muy estudiada. Deseo ampliar desde la perspectiva del 2010, aquello que el egregio Octavio Paz no pudo prever en 1950: nuestra evolución lingüística en las palabrotas. Y hoy, al releer la obra de nuestro escritor consentido, encontré el siguiente texto:

"Los españoles abusan de las palabras fuertes. Frente a ellos el mexicano es singularmente pulcro. Los españoles se complacen en la blasfemia y escatología. Es simple, el español insulta a Dios porque cree en él. La blasfemia dice Machado, es una oración al revés. El placer que experimentan muchos españoles al mezclar la mierda con lo sagrado se parece un poco al de los niños al jugar con lodo.”

Es cierto, los mexicanos no blasfemamos, es algo que no está arraigado en nuestra cultura y por lo tanto, sería muy mal visto en sociedad. Pero un aire escatológico sí ha permeado notablemente el habla vulgar. Es el caso de la palabra “pedo”, que aunque no se refiere directamente al excremento, sí es su preludio o su compañía. Ya por sí, el verbo “cagar” también ha adquirido variadas significaciones que son compartidas generalmente con los demás países latinoamericanos: “Una cagada”, hace referencia a la comisión de un error. Aunque, quizá como particularidad mexicana, podríamos pensar en la expresión “cagado”, que no se utiliza únicamente para describir a quien está embarrado de caca, sino alguien que es chistoso o simpático.

Pero analizar la palabra “pedo” como neologísmo vulgar y multifacético, nos arroja a una cantidad ingente de recientes acepciones, quizá como ninguna otra en el léxico mexicano. Por ello, y quizá por primera vez en internet, enumeraré las catorce aplicaciones que he encontrado:

1. Pedo: Ventosidad que expele del vientre por el ano. Ej. “¡Ay!, alguien se echó un pedo”


2. Pedo: Ebrio, bajo los efectos del alcohol. Ej. “Deja de estar chupando así porque vas a terminar muy pedo”


3. Pedo: Problema, cuestión o asunto que se intenta aclarar o dificultad de solución dudosa. Ej. “Tenemos que encontrarle solución a este pedo”, “Estoy metido en un pedo


4. Echar o Tirar el pedo: Acción o efecto de coquetear: Ej. “Desde que llegamos ese cabrón le está echando el pedo a mi vieja.”


5. Peda: Efecto de emborracharse o, genéricamente, una fiesta o reunión que tiene por único objetivo embriagarse hasta el límite. Ej. “Los papás de Paco se fueron por eso quiere organizar una peda en su casa”, “traigo una peda divina.”


6. Hacerla de pedo: Bravuconear o buscar pleito. Ej. “Ese cabrón sólo anda viendo a quien se la hace de pedo”


7. Buen pedo: Dicho de una persona que inspira simpatía, es afectuosa y afable al trato. Ej. “El padre de Vicky nos llevó al cine, el don es buen pedo”


8. Mal pedo. Dicho de una persona que causa antipatía, ya sea grosera o intratable. Ej. “Pinche vieja mal pedo, ni siquiera me volteó a ver”


9. ¿Qué pedo? Pregunta que se aplica para conocer una situación genérica o específica. Ej. Oye mana, ¿sabes qué pedo con ese wey?


10. Al pedo, Dícese de aquello que es óptimo. Ej. “Ese viaje estuvo al pedo


11. Pedorrear, regañar. Ej. “Pobre Jaimito, el director se lo pedorreó todito”.

12. Fuera de pedo, Hablar en serio. Ej. "Ya compadre, fuera de pedo, no me esté inventando chingaderas"

13.Sacar de pedo, Sorprender, conmover, suspender o maravillar con algo imprevisto, raro o incomprensible. Ej. "Cuando Josefa me contó que le atraían las mujeres me sacó de pedo"

14. Ni pedo, Ni modo. Expresa resignación, aceptación ante algo ya imposible de resarcir Ej. Este gobierno está de la chingada, pero ya ni pedo wey, habrá que esperar al nuevo sexenio.

15. Agarrar el pedo, Entender. Tener idea clara de las cosas. Conocer la intención de alguien. Ej. "Pinche Pablo, por más que le explico no agarra el pedo"

16.-Irse el pedo, Olvidar, perder la noción sobre la realidad. Ej "Al momento de exponer mi idea se me fue el pedo y no supe que decir". "Oye Juan, tienes que tener una libreta con tus compromisos porque se te va el pedo bien cañón"


*Si alguien conoce otra acepción dígamela para agregarla.

miércoles, 13 de enero de 2010

Recuerdos de Guatemala

Corría el cuarto día de julio; el clima, tropical; el panorama, brumoso. Era mi primer despertar en tierras chapinas, estaba feliz. Un día atrás había conocido las ruinas mayas de Yaxchilán, todavía en territorio mexicano. Crucé el río Usumacinta, frontera con Guatemala. Conocí el pequeño poblado de Bethel, y aunque esto quizá no se debería difundir, también fui extorsionado por la migración guatemalteca, como quizá todos los foráneos que cruzan desde México. Ya finalmente, sumergido en un sentiemiento dual que mezcalaba el coraje del atraco y la fascinación por los nuevos horizontes, llegué a Ciudad Flores, corazón del Petén.

Viajaba junto a Eduardo Vega, colombiano-estadounidense, ex tripulante de la marina más poderosa del planeta, y para ese entonces, ya un gran amigo. Emocionado hablaba con él de nuestro próximo destino, quizá sin temor a equivocarme, le decía que veríamos en pocas horas la ciudad americana más asombrosa que había existido antes de la invasión europea: Tikal.

Ciudad Flores es un bello capricho natural, un islote pintoresco en medio del lago Petén Itzá. Según había leído, en aquel enclave se erigió una importante fortaleza maya: Tayasal, último bastión mesoamericano capturado por los españoles en el lejano 1697. Hoy ya no quedaba ninguna huella de aquel pasado de resistencia, sólo la memoria histórica. El atardecer de Flores era hermoso, y durante sus últimos quince minutos de luz, centenas de aves sobrevuelan la isla con un ruido espectacular. Esa misma noche, ya con el ánimo exaltado, planeamos rápidamente nuestra visita a la gran capital del mundo maya.
Bello atardecer desde la isla de Flores, Guatemala. Las dos chicas de la foto, Jessica y Claudia, se volverían estupendas compañeras de viaje en Livingston.

Desde Flores viajamos aproximadamente una hora para llegar a Tikal, inmersa en la reserva ecológica mayor de Guatemala, prácticamente en el centro de la selva. Recién adentrados en la exuberante jungla, apreciamos gigantescas ceibas, decenas de monos araña, ranas, serpientes y muchos animales más. Después, llegamos a unas ruinas que parecían importantes, pero sólo eran una parte mínima de lo que en realidad nos aguardaba. Lalo, mi amigo, por fortuna es de aquellos mochileros que viaja con libros-guía, así que contábamos con un mapa que nos dejó perplejos ante la inmensidad del lugar. A nuestro paso observamos decenas de edificaciones enterradas por el tiempo, montículos que difícilmente podrían distinguirse como vestigios de una civilización; pero la selva no perdona y prácticamente había deborado toda la magnificencia de lo que seguramente fue en su época, una de las mayores ciudades del planeta.


Llegamos a la plaza central, donde se erguen los templos I y II. Exploramos lugares inéditos, y en un par de ocasiones los guardias del nos regañaron por sobrepasar los límites “turísticos”; pero no importaba, se trataba de una experiencia única. Llegamos al templo IV y V, espléndidas pirámides de más de cincuenta metros que, desde su cumbre, permitían avizorar la interminable selva con escasas edificaciones mayas recién descubiertas. Reposamos, tomamos aire, y nuestra mirada se perdió en el tiempo. Alguien me dijo que presenciar el despertar del alba desde el templo V era inolvidable. ¡Lástima!, en esa ocasión ni siquiera lo habíamos contemplado…




martes, 12 de enero de 2010

Confinado en mi cantón

Estoy en casa sin poder salir, en medio de unas vacaciones extrañas que ondean entre lo prolífico y banal. Me gustaría estar fuera de la Ciudad de México, lejos de este frío que ahora prevalece en todo Valle de Anáhuac, pero no es posible. Ayer salí del hospital, ya que me sometí a una cirugía de bajo riesgo que ahora me mantiene en un incómodo reposo casero. Curiosamente ayer también fue el mismo día de mi cumpleaños. No quería hacer nada, sólo leer y escribir. Sin embargo tuve la grata visita de Bertha y El Malacopa, quienes pasaron a verme aún con mi “convalecencia.” Mi madre, de manera improvisada, compró un pastel y departimos hasta el anochecer. Recontamos nuestras vacaciones y reímos con el vídeo de Lapeno Enriques, un gracioso muñeco que tiene cara de sapo, pero que, de manera inexplicable, tiene mucho éxito con las mujeres. Al Malacopa le encanta. Es más, lo dejaré aquí para que se rían un poco.


No se puede insertar el vídeo, pero la dirección está aquí:


http://www.youtube.com/watch?v=m9ygVTvFDUc


Lapeno es supuestamente carioca, un peluche muy chistoso que mezcla su enorme libido con una tierna ingenuidad. El nombre del programa en el que aparece es Ciertopelo, la nueva creación de MTV que destaca por su gran irreverencia, con temas tabú ridiculizados a tal grado que se vuelven extremadamente cómicos. La posibilidad de usar muñecos en vez de hombres de carne y hueso, permite una sátira universal que eleva a lo inverosímil aquellos hechos propios de nuestra decadente posmodernidad. Ese es su encanto.


Regresando a la reunión improvisada de ayer, retomaré los viajes de mis amigos. Por un lado Malacopa,fue a Sonora, su Estado natal, que ahora tengo más presente que nunca por la novela “Los Detectives Salvajes” de Roberto Bolaño, lo cual ha originado un impulso inusitado por conocer Feillo, perdón, quiero decir: Hermosillo y sus alrededores. Quizá este 2010 me vaya con El Malacopa a las tierras yaquis para nadar en el mar de Cortés y recorrer sus desérticas praderas.


Por otro lado, Bertha me relató su odisea por Brasil, país que visitó durante dos semanas con su novio Alán. Antes de su viaje platicamos horas sobre las maravillas de O país do Carnaval, e intenté orientarla en las zonas que conocí cinco años atrás, sobre la deliciosa gastronomía compuesta por el glorioso açaí, la farofa, el acarajé y la feijoada, etc. Y por supuesto, la contacté con mi amiga Fernanda Veiga , pero nunca se encontraron. Al parecer su vivencia brasileña fue excelente, aunque con un pequeño infortunio: le robaron su cámara fotográfica mientras celebraba año nuevo en Rio de Janeiro. Caray, hay mucho que decir sobre a cidade maravilhosa, que aún continúa siendo una zona de alto riesgo. Por lo menos ahora Bertha es una experta al falar português, lo cual me da gusto porque tiene sólidas bases. Já.


Ya en el ocio casero del momento y con el descubrimiento de nuevos efectos de edición, adapté este video que tiene ya más de un año de existencia. Esto se grabó en El Platina, leal auto de Jordy, y fue, por así decirlo, mi máximo triunfo como profesor de portugués, ya que conseguí cantar con mi alumna el rap de Gabriel O Pensador: Patria que me pariu. Aunque Bertha y su familia insistan que la música se trata de un fado.¡ NO..!



miércoles, 6 de enero de 2010

Matrimonio gay, la nueva disputa ideológica mexicana

México se hunde en los social, económico y político; son necesarias inmediatas reformas estructurales ante un sistema que contempla una agonizante disfunción. Los grandes temas relacionados con una amplia reforma educativa, salarios mínimos dignos que permitan disminuir la ignominiosa desigualdad social, la necesaria democratización de los medios informativos, un mayor rigor para abatir la contaminación indiscriminada de los ecosistemas, la falta de credibilidad en le legitimidad política y la carga fiscal sobre los minoritarios contribuyentes cautivos en un país con escandalosos porcentajes de economía informal, indican un escenario nada alentador, de mísera esperanza y escenarios aún más negativos en un futuro próximo.

No obstante, la izquierda política mexicana en el Distrito Federal, quizá viendo las reformas estructurales como algo casi utópico, ha optado por atajar las temáticas new age sobre los derechos fundamentales; y ha, quizá sin proponerlo, desviado la atención sobre temas prioritarios, llevando al debate público micro-temas que despiertan polémica y revuelo social, tal es el caso del matrimonio gay, situación jurídica que ahora exalta las pasiones conservadoras y liberales en todos los periódicos.

Lo que ahora me irrita, es que los líderes católicos accedan a los medios tan facilmente, violando flagrantemente la ley que les impide participar activamente en política, y arremetan sin ningún pudor sobre cuestiones que ya no les incumben.

México, en teoría, fue quizá la primera nación americana en dividir los asuntos de esta secta cristiana y lo concerniente al Estado. La grandeza de Benito Juárez y sus allegados fue establecer esa barrera ante una Iglesia Católica que era omnipresente en cualquier cuestión pública; y por lo tanto, establecía las reglas sociales a su antojo al interpretar con sus típicos desvaríos y desatinos las fábulas bíblicas. Pero no, en México eso cambio desde 1857. Los mexicanos no juran su constitución ante dios como la mayoría de los sudamericanos, ni mucho menos tienen en sus billetes frases místicas como “In God we trust” como los gringos. Sólo quedan uno que otro rescoldo anterior a esa fecha (1857) como el Himno Nacional (1853) que invoca a dios y ya no se cambió, pero eso es otra historia. El hecho cierto es que Juárez y su séquito secularizaron al país, y las instituciones que originalmente permanecieron exclusivamente a la iglesia católica como el bautizo, el matrimonio y la defunción, pasaron a ser trámites estatales alejados del aval eclesiástico. Bajo esta perspectiva, la Infame (como llamaba Voltaire a la iglesia católica) debería entender que el matrimonio civil dista del religioso, y que hay personas que no creen más en sus cuentitos ni en su retocado y arcaico “deber ser”, así que deberían de atenerse a guiar su propio rebaño y no criticar públicamente la vida de los “herejes”, o mejor dicho, libre pensadores.

Ahora viene el cuestionamiento más importante de esta entrada: ¿Es necesario el matrimonio en la sociedad contemporánea? Como otras tantas ficciones humanas, puedo afirmar que el matrimonio no es parte elemental para alcanzar la felicidad o forjar el amor, ni es una condición necesaria para forjar una familia. Es más, actualmente existe una fuerte contracorriente que indica que para amarse no se necesita a un tercero que lo avale. ¡Al carajo con ese teatrito social! La tendencia posmodernista establece un nuevo paradigma de unión libre. Asimismo, el matrimonio etimológicamente proviene del latín “matri-monium”, y representaba para los romanos los derechos que adquiría una mujer para poder tener hijos legítimos con un Paterfamilias. Hoy, la igualdad de género y un diverso dinamismo social han cambiado mucho esa concepción, y el matrimonio deviene un mero convencionalismo más que una obligación o un acto de honor.

Entonces, si la institución matrimonial está en crisis, ¿por qué tanto embrollo? Sólo hay una respuesta: Seguridad jurídica. Me refiero a que el matrimonio avala ante los ojos del Estado un parentesco ficticio con él conyugue y sus parientes sanguíneos. Y, en caso de no existir un testamento patrimonial, ese vínculo ficticio permitira al cónyuge exigir legalmente la herencia en cuestión u otras prestaciones inter vivos que generan derechos y obligaciones. En cuanto a la familia, ésta puede subsistir sin problemas aunque no exista el susodicho lazo matrimonial, basta
con que ambos padres reconozcan a sus hijos y ya.

El punto central en el debate sobre los matrimonios gay se refiere al derecho a adoptar hijos; y es con este punto que centenas de doble-moralistas y conservadores alienados a principios más pasionales que reflexivos, se rasgan las vestiduras aduciendo que es algo estúpido y anormal. Arremeten escandalizados pregonando un desvarío natural de las leyes de la vida; y eso, francamente, me da risa, porque ningún animal en la Tierra ha desvirtuado tanto los principios naturales como el ser humano; y ahora, ante una nimiedad más que sólo implica ofrecer la doble paternidad (o maternidad) a un huérfano ó niño abandonado, estos falsos moralistas, están dispuestos a condenar a un infante al penar callejero antes de permitirle compartir su niñez con homosexuales.

La homofobia mexicana es un fenómeno ampliamente difundido, la hombría y el machismo son elementos típicos en el habla cotidiana, tan normales, que raramente escandalizan a quienes incluso son el centro de las burlas. Ésta, es una realidad que difunden aquellos que se niegan a la adopción gay, ya que, en el caso de que se diera el fenómeno de la doble paternidad, los hijos adoptivos serían objeto de hostigamiento social, sobre todo en su esfera escolar. Es un punto cuestionable pero también digno de ponderación, que podría llevarnos a indagaciones inagotables, ¿qué es primero, el huevo o la gallina?, ¿qué es primero, la legislación normalizadora o una sociedad no preparada para recibir la norma? La historia muestra que muchos hábitos que antiguamente fueron considerados deleznables y fuertemente estigmatizados, devinieron, con la vigencia de la norma y el paso del tiempo en una realidad que simplemente quedó asimilada.

Países como España, Holanda, Bélgica, Australia, Estados Unidos, Uruguay y Canadá, han aprobado la adopción homosexual, no exentos del debate que ahora vive México.

Como sea, parece ser que se le da muchísima importancia a este debate, demasiado espacio en los medios y ahora, hasta yo contribuyo con mis libaciones. En realidad se trata de un micro-tema en términos de impacto real en la sociedad. Desde hace tres años que existe la denominada Sociedad de Convivencia en la Ciudad de México, menos de 700 parejas han optado por ella, número muy pequeño para una jurisdicción que alberga más de ocho millones de habitantes. Seguramente en los casos de matrimonio homosexual el número aumente; no obstante, seguirá siendo un número muy pequeño y, por lo tanto, poco relevante para hablar de un fuerte fenómeno social que destruye a las familias como argumenta el PAN y la iglesia, y menos aún como para hacer un referéndum.

Pero en esto se distrae la gente, con temas que no tienen impacto y se prestan más al chisme y al debate fútil. ¡Qué se casen y tengan a sus niños! así creerán que son más felices. Punto.

Sólo de colofón, los argumentos más tontos que leí:

“Legalizar el matrimonio homosexual establece un agravio comparativo con las personas que viven juntas sin relaciones sexuales” ¿En serio? ¿Y por qué? ¿De dónde sacaron ese juicio tan menso y tan ramplón?

“Legalizar el matrimonio gay debilita la fortaleza del matrimonio natural, igual que la moneda falsa debilita la moneda verdadera” Este argumento no tiene igual.

“En realidad, pocos homosexuales se casan; el objetivo del movimiento gay es destruir el matrimonio heterosexual” Órale, cuidémonos del complot homosexual.

“Legalizar el matrimonio homosexual significa legalizar la entrega de niños a homosexuales pervertidos”
Bueno, que esto lo digan los que creen en la Iglesia Católica sí me hace reir.

“Legalizar el matrimonio homosexual significa poner toda la maquinaria educativa y mediática del Estado al servicio del homosexualismo político” Esto ni Hugo Chávez lo diría

“Legalizar el matrimonio homosexual implicará a medio plazo multas y penas de cárcel para quien critique la actividad homosexual” ¡Bah!

“Casar homosexuales es un experimento social inédito” Cada matrimonio es un experimento social inédito, cada día es inédito, la vida misma es inédita. En resúmen, lo inédito es lo desconocido y sobre eso "desconocido" no se pueden hacer juicios de valor porque no se conoce.

Ahora sí, pasemos a temas sobre problemáticas reales y no imaginarias...
Hasta la próxima.

viernes, 1 de enero de 2010

Despertar en 2010

Pasada la Nochevieja es habitual reposar el primero de enero. Como es natural, desperté muy tarde, pero con un renovado espíritu deportista salí a correr con Luter (mi perro labrador) hasta el parque de Pilares. Las calles estaban totalmente desiertas, como me gustan. Me encanta ver así al Monstruo de Anáhuac, sin caos ni multitudes que se asemejan a una colonia anárquica de hormigas, tristemente ese fenómeno se da un par de días al año. Una atmósfera tan placentera me inspiró a escribir un poco. Además, como casualidad chistosa, me encontré hace unos minutos a mi amigo italiano Simone al cruzar la Avenida Cuauhtémoc. Sabía que vendría a México, pero jamás me imaginé encontrarlo azarosamente por ahí. Preveo con él muchas pláticas interesantes sobre los zapatistas, Berlusconi, etc.

La famosa Nochevieja pasó amenamente en compañía de la familia, algunas amistades de mis padres y nuestras dos amigas belgas Hanne y Dorín, quienes vivirán con nosotros durante los primeros días de enero. Antes de cenar fuimos a Xochimilco, último rescoldo acuífero de lo que alguna vez fue un valle repleto de canales. Hoy Xochimilco da un poco de pena, sus aguas son sucias y sus alrededores poco conservados; pero aún con tanta porquería, muchos chilangos, incluyéndome, acudimos de vez en cuando a nuestras aguas negras para disfrutar de las amistades y cantar algunas rancheras.

Los dejo con el video más emotivo de ayer

martes, 29 de diciembre de 2009

Video oficial: Mochilazo por Jalisco y Nayarit

Mochileo por Nayarit

Nayarit poco figura en la historia nacional, la gente del centro raramente escucha algo relacionado a él, simplemente es lejano, pequeño y poco relevante. De ahí su encanto.

No pensaba siquiera ir a Nayarit, confieso que tampoco lo ubicaba muy bien en el mapa, pero los consejos de un gordito bonachón llamado El Fish, me animaron a conocerlo y lanzarme, por así decirlo, a lo desconocido.

Me acompañó el dúo belga Dorís-Hanne, con ellas abandoné Guadalajara y partí rumbo a Tepic por la noche. Llegamos a la impopular capital, la recorrimos en menos de una hora, ya que seguramente se trata de una de las ciudades-capital más pequeñas de la federación. Y así, casi a manera de tanteo, encontramos un hotelucho-pocilga que no costó más de 200 pesos por los tres. La regadera era inmunda, todos nos resistimos a tomar un baño por la mañana y salimos con la misma ropa a dar el rol por la ciudad. Poco hay que hacer en Tepic, ya se imaginarán, dos placitas sin gracia, una para su catedral, otra para su palacio de gobierno, en el que, sin temor a equivocarme, vi el mural más feo que haya encontrado hasta ahora, imagínense el tamaño del contra sentido: la imagen central era Emiliano Zapata (el más renombrado líder indígena que haya existido en el país) pintado con ojos azules. ¡Por la corona de espinas de Jescucrito! ¡Blasfemos!...

En fin, en cuestión de un par de horas abandonamos Tepic. Nuestro próximo destino: Santa María del Oro, un pueblito montañoso que se encuentra próximo al volcán homónimo. Tomamos nuestros primeros aventones en Pick-up, de esos que te hacen sentir más aventurero. Llegamos a un mirador para echar tranquilamente la fresca y meritoria chela, y después de reposar, descendimos hasta la bella laguna que yace en un cráter volcánico. Los hospitaliarios lugareños nos indicaron el lugar ideal para acampar y colocamos La Murciana (nombre de mi casa de campaña) a unos dos metros al borde del agua, dejamos en ella nuestras pertenencias y caminamos por un carreterita que bordea todo el cráter. Casi no había población, sólo algunos restaurantes que vendían la especialidad del sitio: chicarrón de pescado. Antes de comer, y ya con el ímpetu exaltado, decidimos bañarnos en la laguna; era precisamente lo que buscábamos, un sitio sin contaminación e incluso con fauna. Oh, que amenas horas aquellas, estuvimos nadando hasta que la tarde comenzó a languidecer. Volvimos a la casa de campaña, nos cambiamos la ropa húmeda y salimos nuevamente, esta vez a cenar y a ver las estrellas, el cielo era tan nítido que tuvimos la fortuna de ver una lluvia de éstas.

Al día siguiente partimos, esta vez con dirección a la playa. Fue un día gracioso, especialmente por los aventones que nos recogieron en la carretera. Primero fue una Pick-up que, por consecuencia lógica, no permitió el contacto con el chofer. El segundo aventón sí fue muy memorable, se trató de Armando, quien después fue rebautizado por mis compañeras belgas como “El hombre vulgar”, que para mí, y debo confesarlo, desde un inicio fue muy simpático, con un típico humor mexicano, medio libidinoso, con comentarios medio cochinones, pero finalmente divertido. Armando nos llevó a una barbacoa deliciosa y nos platicó muchísimo de su vida, incluso detalles ya demasiado íntimos para un primer encuentro. Hanne desde el comienzo se sintió incómoda y lo tildó de machista; para mí era claro que sólo quería hacerse el chistosito y nunca fue ofensivo, únicamente un fiel reflejo de la mentalidad mexicana. Pero eso sí, fue un PERSONAJE, así, con mayúsculas.

Armando nos dejó en un pueblito que se llama Chapalilla, desde ahí tuvimos que buscar el aventón definitivo hasta el mar; pero mientras eso ocurría, el debate sobre la vulgaridad de Armando se acrecentó. Hanne arremetía constantemente con el tema del machismo, y yo, al ver que esto de los aventones les había incomodado, les decía que la mayoría de los mexicanos eran así, y que, como regla general, los únicos que dan aventones son hombres. En eso, como si de una broma del destino se tratara, se detuvo una bella mujer de blusa negra y lentes enormes para ofrecernos aventón. -¿A dónde van chicos?- preguntó, a lo que Hanne respondió con fuerte acento extranjero – A la playa-, y la mujer guapetona con una idílica sonrisa nos dijo –Pues ya se rayaron, súbanse, que yo voy hasta Puerto Vallarta.- ¡Órale! Subí a su pequeño auto y lo primero que vi en mi asiento fue una botella vacía de cerveza tamaño cahuama, después otras dos latas vacías a mis pies y una más aún llena en el portavaso que la chica bebía de vez en cuando. ¡Órale! (por segunda vez), seguimos con la ruta. Rápidamente entablamos una amena conversación sobre rock, la verdad yo sabía poco, por lo que dejaba que ella hablara y hablara. La carretera era hermosa y al lado de ella aún más. Paramos a medio camino a comprar más chelas, el calor era agobiante y esos sorbos de cebada fermentada y fría sabían a gloria. Poco después, Andrea (así se llamaba) me preguntó –Luis, ¿tu fumas mota?- ¡Órale! (por tercera vez), yo me alcé de hombros y dije, -Sí, esporádicamente-. La plática continuó. Minutos después, mientras más íntima se volvía la conversación, ella sacó un churro y me lo ofreció, ¡cómo negarme!, le di un par de toques y aquel trayecto carretero devino una chifladura reflexiva. Andrea tenía excelente música, la carretera estaba llena de verdor y la plática interesante y elocuente. De la manera más amable, nuestra nueva amiga rockera nos recomendó Sayulita, una playa de surfistas y hippies donde sí podíamos acampar. Alea iacta est, obviamente ahí nos quedamos.

Instalamos La Murciana con particular alegría, la arena siempre ha sido mi sitio favorito para acampar. El sonido del mar, el atardecer, la atmósfera hippie y el efecto remanente que me seguía desde el automóvil de Andrea me hacían sentirme en un verdadero paraíso. Casi de manera instintiva entré al mar, el agua estaba deliciosa, las olas un poco agitadas pero a fin de cuentas agradables. Las belgas decían que nunca habían visto unas olas “tan agresivas”, pobres de ellas, tenían como única referencia el frío Mar del Norte y nunca habían experimentado un relajante baño de mar. Ya al atardecer, decidí correr de punta a punta la playita, en realidad era hermosa, al cruzarla imaginaba lo plácido que sería vivir ahí, con ese paisaje tan chevere que prácticamente inclina a una vida saludable con ejercicio y surf, un mundo relajado con rostros sonrientes y juguetones. Algún día viviré en el mar, ya lo he decidido.

Dimos una vueltita por el sitio, no lo había notado pero casi todos los turistas eran gringos. Sayulita es uno de esos lugares que tiene precios en dólares y las cartas de los restaurantes en inglés. De hecho era relativamente caro en comparación a los precios habituales en México, pero no tanto como para abstenerse de degustar unos suculentos tacos de pescado y camarón. Pasó la noche y nuevamente las estrellas resurgieron radiantes en un espectáculo que alguien de Ciudad de México siempre ha valorado, nada faltaba, todo era perfecto.

Al día siguiente preguntamos sobre esos típicos viajecitos lancheros para snorckelear y posiblemente avisorar alguna ballena perdida del Mar del Cortés, pero como era un lugar muy turístico, los precios eran estratosféricos. El regateo es una tradición mexicana, y seguramente con billete en mano hubiéramos conseguido una buena rebaja, así que fuimos a investigar más precios y reunir más gente para abaratar el costo del posible tour-estafa. A las primeras personas que les pregunté si estarían dispuestos a hacer un paseo en lancha con nosotros, fue a una pareja de argentinos que se mostraron fabulosamente amigables desde el comienzo. Poco a poco el tema de las lanchas pasó al olvido y hablamos de todo y nada: política, televisión, el Che Guevara, los zapatistas y el osado viaje que estos boludos habían hecho para cruzar América Latina. Los ches habían llegado a Sayulita en un automóvil viejito, tenían cerca de seis meses rodando y sus anécdotas eran tremendamente chistosas. Hicimos una buena amistad, juntos nos atardeció y decidimos ir al pueblo para brindar con unas cahuamas (cervezas de un litro) para después regresar a la playa y cantar con la guitarra inspirados por las estrellas. La canción de la noche: El himno zapatista. Caray, sí que fue una velada de curda…

lunes, 28 de diciembre de 2009

Mochileo decembrino. Primera Parte

Hoy ya no tenía pensado escribir, pero después de leer un mail de mis nuevos amigos argentinos que conocí en Sayulita y ojaer su blog repleto de anécdotas chuscas sobre El Gran Viaje del Renato (nombre de su auto que va desde Buenos Aires hasta Chihuahua), surgió el deseo de escribir sobre mi propia mini aventura mochilera.

Asimismo, los argentinos hacían hincapié en la nostalgia reflejada en mis últimas dos entradas, hecho que, efectivamente, sacudió en las postrimerías de mi viaje por Guadalajara en ciertos instantes; sin embargo, aquel mochilazo, bien vale un relato jocoso por sus múltiples peripecias y aventuras suscitadas al visitar bellos lugares, conocer buena gente, pedir aventones y acampar furtivamente.

Lo sé, éstas crónicas viajares no son del interés general, pero me vale, lo hago sólo por el gusto personalísimo de escribir. Bueno, pues ahí les va…

Todo comenzó el 18 de diciembre, día que abandoné el Valle de Anáhuac en pos de la capital tapatía, Guadalajara. Llegué por la mañanita del día 19 y me dirigí a Tlaquepaque, municipio en el que vive Hanne, la amiga belga que me iba a recibir. Aunque sus instrucciones habían sido claras, la zona que habita era una incógnita incluso para los propios tapatíos. Y después de andar pregunte y pregunte, terminé por perderme por más de cuatro horas. Al menos conocí bien Tlaquepaque, eso sí, lo recorrí de punta a punta. Poco a poco, y ya desesperado, me fui aproximando a una región muy pobre, exageradamente polvosa y atiborrada de grafitis. Al fin había llegado al barrio periférico de San José Artesanos.

Después de un arduo caminar, llegué a la dirección señalada, por fortuna me encontré a la familia que hospeda a Hanne, quienes me reconocieron y me dieron alojo hasta que apareció Hanne unas horas después.

Hanne realiza junto a Dorín (otra chica belga) una especie de servicio social con niños de escasos recursos; prepara juegos, da clases de inglés, e intenta difundir el compañerismo entre ellos. Noble tarea, aunque diminuta ante la difícil realidad del barrio.

No perdimos el tiempo y fuimos a conocer propiamente Guadalajara, monstruo urbano que comienza a padecer las problemáticas del DF, pero que, sinceramente, aún sigue siendo muy pequeño en comparación al gigante de Anáhuac. Fuimos al centro, visitamos los lugares típicos, comimos tortas ahogadas y bebimos tejuino y tepache. Fue ameno, la ciudad tiene su encanto; pero lo mejor, fue habernos topado con El Fish, un amigo de Hanne que nos habló de las bellezas de Nayarit, sobretodo la laguna de Santa María del Oro situada en un cráter volcánico y las playas hermosas del Pacífico. Yo, sin hablar seriamente, les comenté a las belgas que se animaran a hacer un mochilazo conmigo y mi diminuta casa de campaña (herencia de Ana Caballero). Al comienzo titubearon, supuestamente tenían saturado su horario por el servicio social y les sería imposible lanzarse por varios días; entonces yo, de manera lúdica, comencé a insistir un poquito y a especular soluciones bobas y pretextos vanos para los niños que se quedarían sin juegos si ellas faltaran. Para mi sorpresa, las belgas aceptaron casi inmediatamente ir en pos de la aventura nayariteca, y rápidamente hicieron carteles para avisar a los niños que se tomarían unas micro vacaciones para hacer un viaje que se vislumbraba prometedor. Todo se planeó en caliente, y al día siguiente partimos a Tepic...


Hanne y su colonia, San José Artesanos en Tlaquepaque



Con las dos belgas en el Teatro Santos Degollado

viernes, 25 de diciembre de 2009

Mi canción favorita en 2009

Hoy, al caminar por última ocasión por las calles bulliciosas del centro histórico de Guadalajara, escuché ésta canción que representa un significativo cambio en mi vida y la ilusión, ya permanente, de continuar soñando...


jueves, 24 de diciembre de 2009

Noche nostálgica

Escribo desde los arrabales de Guadalajara, para ser más especifico, desde el barrio de San José Artesanos en el municipio de Tlaquepaque. Quizá ésta podría ser una noche normal y ahora estaría reflexionando sobre otras tantas cosas; Pero no, es navidad, quizá la celebración más arraigada dentro de nuestra decadente cultura occidental.

¿Qué es Navidad? Bueno, quien lee esto ya lo sabe y no entraré en obviedades ni controversias académicas. Lo único que diré es que, en su esencia, se trata de una celebración religiosa. No me molesta eso, finalmente las celebraciones perduran aunque se desdibujen en el imaginario colectivo el origen mítico de esta fiesta. En realidad, en mi caso, jamás se trató de una noche religiosa, quizá, por así decirlo, siempre la he visto como una cena pre-programada en el calendario decembrino que durante mi niñez siempre esperé con ansias, sólo por un motivo: La llegada de Santa Claus y sus regalos. Pero cuando crecí, inevitablemente, perdió su gracia. No podría decir que me la he pasado mal desde que el viejo de los regalos desapareció, pero tampoco enaltecería tanto una noche que efectivamente, es ser divertida, pero sólo eso, no deja de ser una cena y ya.

Pero hoy, desde los aposentos de dos chicas belgas que me albergan a una considerable distancia de mi Valle de Anáhuac, una sensación de carencia irrumpe mi ánimo exaltado de los últimos días. Veo que en casi todos mis conocidos navidad es un evento muy importante, realmente lo posicionan como “la noche familiar del año” y eso me descoloca mucho. Sí, muchos suelen decir (aunque ni sean cristianos) “Para mi familia es la fecha en que más nos unimos, en que más solidaridad sentimos, en la que es imperdonable faltar y bla bla…” Entonces inevitablemente pienso en mi familia y recuerdo los platillos que suele preparar mi madre, las imágenes de todos nosotros bailando, riéndonos, departiendo, y todo me genera cierta melancolía.

Pareciera que mi familia nunca se ha tomado tan en serio esta fecha. Lo cual no me aflige, por el contrario, creo que me gusta la idea de navegar contracorriente. Nunca hacemos ese absurdo y ultraconsumista reparto de regalos ni prendemos luces de bengala o vamos a misa. Ahora, ya ni árbol de Navidad ponemos (y mejor así, la verdad) Pero caray, aunque todo eso no diga mucho para mi, creo que debería de estar con allá con ellos, discutiendo con la niña, parloteando con el Bodo, abrazando a la Mamma y debatiendo sobre Peje con Giussepe. Los quiero y los extraño. Ya estaremos juntos en el año nuevo.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Alejandra Urquieta y el Tecktonik

Les presento el nuevo reto de mi hermana: Bailar la tecktonik.

Del ocio mañanero de un sábado cualquiera, tuvo la ocurrencia de crear un nuevo blog en el que irá mostrando su desarrollo en esta danza de vanguardia.

Les presento a continuación los primeros pasos de este nuevo reto:

sábado, 12 de diciembre de 2009

Virgen de Guadalupe, una mentirota del tamaño de México

Años atrás, me impactó mucho un documental que hablaba del fanatismo religioso en Nápoles, Italia. Veía con impacto esas prácticas medievales de autoflagelación y otras muestras de dolor innecesarias que tenían por fín obtener la misericordia de alguna divinidad celestial. La celebración de aquel programa era sobre el 19 de septiembre, día de San Gennaro, patrono de la de Nápoles. Según la mitología cristiana, el tal Gennaro fue un fervoroso obispo cristiano que cayó en las manos de las autoridades romanas durante la última gran persecución de cristianos (305dC). Fue cruelmente lanzado a una arena con leones hambrientos que, en vez de devorarlo, se comportaron como mansas ovejitas y no le hicieron nada. El público sediento de sangre, exigió que se asesinara a aquel brujo, fue así que las autoridades ordenaron su decapitación en la misma plaza. Su sangre inevitablemente corrió por la arena, y el más fiel de sus seguidores recogió un poquito y la colocó en un frasquito. Con el tiempo se santificó a Gennaro, y hoy en día, cada 19 de septiembre se celebra en la catedral de Nápoles una homilía en la que, supuestamente, se puede presenciar un verdadero milagro: El obispo toma aquel frasquito viejo con la sangre del mártir y lo alza frente a los feligreses, quienes rezan piadosamente hasta que se visualiza el milagro, ¡Oh, gloria celestial! La composición sólida y negruzca del contenido del frasquito obtiene un tono rojizo vivificante. La sangre de San Gennaro sigue ahí, frente a los ojos de todos; y ya se imaginarán lo que pasa: se desmayan las viejitas, los italianos gritan -¡Miracolo di Dio!- y se celebra una gran fiesta. Al ver todo eso pensé que me encantaría estar ahí, sólo por morbo, compartir ciegamente esa pasión desatada, y ver la generosidad festiva y momentánea de tantos feligreses ingenuos. Aunque inmediatamente reparé que en mi monstruosa Ciudad de México también existe una celebración masiva que se celebra el 12 de diciembre, posiblemente un poco más chafa, pero existente.

En mi dichoso Valle de Anáhuac, recién terminada la matanza perpetrada por cientos de españoles traicioneros y ambiciosos lidereados por Hernán Cortés, se intentó amarrar espiritualmente a los indígenas que estaban devastados anímicamente por una conquista forzada. Entonces, alguien tuvo la ocurrencia de crear un símbolo que sirviera de puente entre los indígenas y las divinidades europeas, de ahí provino la Virgen de Guadalupe.

Cuando era niño pensaba que la Virgen de Guadalupe era una especie de diosa mexicana, pero después me dijeron en mi escuela marista que se trataba de la misma Virgen María, es decir, la mamá de Jesús. No entendía por qué la mamá de Jesús de repente se hizo morena y se apareció por aquí. La respuesta ahora la sé, se trató de una simple política de alienación para controlar a los indígenas. No es casual que el lugar de actual veneración a la guadalupana sea el mismo que antiguamente utilizaron los mexicas para adorar a Coatlicue, madre de Huitzilopochtli, deidad redentora de los pueblos de Aztlán. Se trató de un artero acto político que utilizó los hábitos indígenas para facilitar la dominación espiritual.

Lógicamente los astutos españoles se inventaron una leyenda para sostener la transición Coatlicue-Guadalupe, que es, en pocas palabras, la siguiente: En 1531, un indígena converso rebautizado como Juan Diego, iba caminando solitario por las colina del Tepeyac para llegar a la misa dominical en la Iglesia de Santiago Tlatelolco, y de repente, de entre los matorrales, escuchó una música celestial que emanaba de una mujer hermosa (claro que no podía ser fea; ya ven que uno de los vicios más recurrentes y poco criticados de la cultura occidental es vincular lo bonito con lo bondadoso). Esa mujer le dijo que tenía ganas de que en ese lugar se le construyera un templo de veneración, y le encomendó que se lo planteara al obispo de la recién conquistada Tenochtitlán, ahora en proceso de sepultura para dar paso a la actual Ciudad de México. Obviamente nadie le creyó nada a Juan Diego. Después, nuevamente se encontró a la mujer, quien le preguntó por su templo, Juan Diego, avergonzado le dijo que nadie le había creído y le habían tildado de loco; pero la mujer, aferrada en que le construyeran su templecito, forzó la situación y le pidió a Juan Diego que regresara a hablar con el obispo, sólo que esta vez con una prueba que revelara un mandato divino. Juan Diego, sumiso y obediente, hizo lo encomendado, recogió unas rosas de castilla en su manto y fue nuevamente con el obispo. Esta vez pasó directamente con él, sin muchas palabras mostró las rosas que le había dado su patrona, y ¡zaz! que se produce el milagro, las rosas habían dejado marcada la imagen sagrada de la Virgen morena. Se trataba notablemente de una pintura no muy realista, pero no importó, los estándares estéticos de la época eran eso, quizá si hoy "hubiera ocurrido el milagro" tendríamos una fotografía nítida, no importa. El hecho es que la Virgen imprimió su propia imagen en el manto para ser venerada. Mucha vanidad ¿no? Y ahí acaba la historia, no es nada gloriosa, sólo un anhelo de “un ser divino” por ser venerado. Principio que por cierto va en contra de la base monoteísta de la propia cristiandad, pero ya nadie lo cuestiona. El catolicismo promueve la idolatría ¿y qué…?

Si se preguntan sobre la vida de Juan Diego después de haber cumplido su mandato, la verdad nadie lo sabe. Seguramente murió pobre y en el cielo Dios y Gadalupe lo apapacharon. En realidad los escritos sobre este personaje indígena aparecieron ciento cincuenta años después. Es como si ahora yo me pusiera a especular sobre la vida de los hijos de Benito Juárez sin poseer ninguna referencia histórica, sólo con el fin de justificar algo injustificable.

En realidad este mito difícilmente puede ser situado en una temporalidad histórica, incluso en 1996 el propio ex Abad de la Básilca de Guadalupe, Guillermo Schulenburg, afirmó que todo lo relacionado a Juan Diego se trataba de un invento; por lo tanto negó la existencia de la tal Virgen de Guadalupe, porque Juan Diego, en teoría, fue el único que la vio. Esto provocó ira e indignación de varios guadalupanos que protestaron la inmediata remoción del Abad por su falta de fe. Tenemos aquí el ejemplo claro que incluso cuando la iglesia intenta ser honesta y dice abiertamente que sus fábulas fueron inexistentes, los propios cretinos engañados defienden una vida en la mentira.

Desoyendo a Schulenburg, y con el afán de aumentar su poder en México, la Iglesia Católica canonizó al personaje ficticio de Juan Diego. Pero hasta en eso les falló la mínima lógica y seleccionaron la peor imagen posible para representar a un indígena mexicano. Quizá ni siquiera se cuestionaron en ello, pero los indígenas son en su mayoría lampiños, la barba cerrada es una característica europea, no tiene nada que ver con la realidad fisionómica indígena. Además, se malbarato penosamente el titulo de Santo, que antiguamente se otorgaba a los más aguerridos defensores de la cristiandad, a los mártires. En el caso de Juan Diego se trató de un simple mensajero que al parecer no tuvo ningún elemento virtuoso, quizá sumisión y obediencia.

12 de diciembre, me fui a ver a la virgencita

Esta fecha por primera vez quise conocer de cerca la pasión (o ignorancia) mexicana y fui a la Basílica de Nuestra o Señora de Guadalupe. Los cálculos de la Delegación Gustavo A. Madero indicaban que esa noche se congregarían aproximadamente siete millones de personas. Sí, suena absurdo pero así se decía. Llegué en metro con mi amigo Jordy y no tuvimos ningún problema para entrar a la Basílica que tiene un espacio para 50 mil personas. Dimos el rol por el lugar, vimos a gente con esas absurdas actitudes medievales y oscurantistas al martirizarse con largos trayectos hechos con las rodillas al desnudo. Subimos al cerro del Tepeyac y descendimos por el sitio que ostenta la imagen escultórica que entraña todo el simbolismo del lugar: la subordinación de nobles guerreros indígenas postrados ante la deidad de los conquistadoras, la impuesta Virgen de Guadalupe. Uf, en ocasiones una imagen sí dice más que mil palabras.

Ya de regreso quisimos ser participes en las peregrinaciones, no había muchos cánticos, quiero suponer que la gente ya iba muy cansada y ansiosa por llegar. Lo que sí había y me conmovió, fue una gran cantidad de personas que se solidarizaba con los peregrinos y les regalaba agua, atole, tortas, tamales, panes, cafés, etc. Eso sí, dejando un marranero a su paso.

Caray, escribí mucho y quiero salir a un evento de Greenpeace. Sin embargo, antes me gustaría hacer una reflexión final: Muchas personas creen que la religión católica no hace daño a la gente, más bien, orienta y promueve la armonía en la sociedad; quizá tengan un poquitito de razón. No obstante, considero que toda alienación ciega tiende a lo negativo, la dogmatización de la vida lleva a la intolerancia y a la incapacidad de un diálogo basado en preceptos racionalmente planteados. No hace falta tener un poco de criterio para darse cuenta que la Virgen de Guadalupe es una gran mentira histórica y un gordo negocio para la Iglesia católica. Finalmente, eventos como este reflejan que, nosotros como mexicanos, seguimos siendo un país muy atrasado, semibárbaro y poco crítico; y de seguir así continuaremos siendo una democracia disfuncional y una porquería de país. ¿La culpa es de los peregrinos? No del todo, ellos lo hacen por candidez y manipulación. Habría muchas direcciones para apuntar con mi dedo flamígero en la búsqueda de culpables. Y quizá, en el fondo, a muchos les conviene que las cosas sigan así, que los borreguitos sigan dando su espectáculo anual mientras que otros están en su casa viendo la televisión.

Ya de colofón vean este trailer de una película espantosa que esta ahora en cartelera sobre el robo de la imagen sagrada de la Virgencita. Júzgenlo por ustedes mismos.








miércoles, 9 de diciembre de 2009

Couchsurfing, mundo solidario y abierto. Segunda parte

Mientras transcurrían nuestros últimos días en Dublín nos aplatanamos gacho. En verdad, muy pocas hacíamos, alguna fiestilla, la típica rutina a los bares por la noche, muchas caminatas sin sentido con El Malacopa y mal alimentarnos con papás y hamburguesas. Aunque sabíamos que nuestro siguiente destino era Londres, poco hicimos por buscar hospedaje vía Couchsurfing. En aquel momento El Bodo, era quien tenía la experiencia vivencial sobre este menester, y yo, cómodamente esperé a que fuera él quien se ocupara de enviar solicitudes. Grave error, mi hermano estaba embelesado con la visita de su novia Marianini y el tiempo se escurrió sin prever nada sobre nuestro futuro inmediato.

Salimos rumbo a Londres el 6 de enero. Todo se improvisó de última hora. Ni siquiera teníamos un hostal donde llegar, quizá por desidiosos , quizá por amor a la improvisación. Antes de partir, ya con el tiempo en cima, se nos ocurrió enviar algunas solicitudes de hospedaje que no encontrarían respuesta o, en el mejor de los casos, producirían un sutil rechazo. ¡Bah!, terminamos por llegar a un hostal carísimo. El couch había fracasado en una magalópolis que tiene más 8 mil miembros.

Londres nos dejó tres enseñanzas couchsurferas: 1. La opción era enviar muchas solicitudes con considerable anticipación para que pegara alguna; 2. La realidad inocultable de que siempre será más sencillo que se hospede sólo a una persona que a dos, y; 3. La búsqueda minuciosa por un perfil convincente y compatible con nuestros intereses.
Porto
Ya frustrados en Reino Unido, pedimos alojamiento en Portugal, aunque al comienzo tampoco seríamos tan afortunados en el hospedaje. Antes de llegar a Porto, enviamos algunas solicitudes. Nadie podía recibirnos y acabamos en un pintoresco hotelucho supervisado por una tierna viejita chimuela. Entonces, mi hermano tuvo la ocurrencia de ir a un evento organizado por couchsurfers para integrarnos a su mundo, y quizá, si la suerte lo permitía, obtener el primer hospedaje con ellos.

¿Cuál..? No pescamos nada de hospedajes. Pero fue una bella noche, muy alegre y exhaustiva. Era el 10 de enero, y junto a Maria, Rita y Denisse, celebré el arribo de mi cumpleaños durante la media noche.

El 11 de enero será un grato recuerdo, los couchsurferos recién conocidos nos llevaron a una inolvidable puesta de sol; y al suspirar el último asomo de luz y comenzar la noche, nos invitaron a cenar a un restaurante de mariscos. Quedaba sorprendido por esa noble y genuina espontaneidad, por primera vez sentía la esplendidez del proyecto couchsurfing.


Con Rita Pinto y Maria Melo



Coimbra

En Coimbra todo salió bien, al fin obtuvimos couch. Nos recibió Carlos Moreira, un miembro experimentado, de esos que ya tienen toda una rutina metódicamente calculada para sus invitados. Nos citó en el centro de la bella plaza central y pasó a recogernos en su vochito, nos llevó a su depa y nos pidió que lo esperaramos mientras terminaba algunas labores.

Carlos nos dio un amigable tour por su pintoresca ciudad, charlamos y charlamos mientras conocíamos los sitios más memorables. Comimos en la insigne Universidade de Coimbra, donde exhibí un torpe espectáculo al derramar mi charola llena de sopa en medio del pasillo, no pasó nada grabe sólo el aplauso burlón de algunos estudiantes. Ya para concluir esa fructuosa jornada, fuimos con varios actores de teatro a brindar por Portugal -¡Saúde!-. No cabía duda que la mejor manera de conocer Coimbra era con Carlos, el couchsurfer más activo de todo Portugal.


Carlos Moreira


Leiria

Mi hermano conocía a una amiga couchsurfera en Leiria, una señora que en cierta ocasión se había quedado sin dinero en Dublín y por azares del destino había conocido a Sebastián, quien no dudó en ayudarle y le brindó un precario hospedaje. Lo que mi hermano no sabía, era que esa señora, Sandra, era una rica solterona excéntrica que estaba apasionada por couchsurfing. Quedó muy agradecida por la hospitalidad de mi hermano, y ahora esperaba ansiosa le llegada du llegada para corresponder de alguna manera con su detalle. Nos recibió con honores en su espaciosa casa. Abrió quesos, vinos; preparó una cena exquisita y nos llevó a escuchar fado a un típico restaurante de petiscos. Además, por si fuera poco, nos compartió un sinnúmero de detalles interesantísimos sobre la historia lusa y mundial, sus múltiples anécdotas viajeras y su ineterés por México. Quedé francamente sorprendido por su conocimiento literario, poético y cinéfilo. Nuevamente vivímos la magia de Couchsurfing.



Sandra Gaspar


Granada

Al abandonar Lisboa fuimos a España, pasamos cuatro días con el Malacopa en Sevilla y desde ahí nos fuimos a Granada, el último bastión español en manos de los musulmanes antes de que fueran definitivamente vencidos por los Reyes católicos.


En Granada la historia de Sandra se repitió. Mi hermano había hospedado por medio del couch a un alemán en Dublín, Cristopher Waltz, quien esta vez correspondía a tal gesto en Granada.


Cristopher fue muy amable, aunque vivía en bacarrota e incluso debía la renta de su piso. Tipo locuaz, espectacular bailarín de salsa y muy ambicioso, siempre hablaba de su sueño de querer hacerse rico. Es una figura, eso es incuestionable. Nos hospedó durante tres divertidos días.



Cristopher Waltz y sus dos compañeros mexicanos

Malaga


En Málaga conseguimos hospedaje con Félix Ceiba, un músico y deportista venezolano que nos trató con gran amabilidad. Quizá el couchsurfer más acogedor de todos los que haya conocido hasta ahora. Desde que llegamos intentó pagar todo lo nuesto, y no porque fuera rico, sino por mera solidaridad. Obviamente no lo permitimos aunque siempre insistió.

Félix no sólo nos hospedó a nosotos, también en su depa se quedaba una chica alemana couchsurfera, Saskia Linz, quien devino una inseparable amiga durante aquellos días andaluces.

Todas las noches, de manera indefectible, salíamos a un costado de la catedral de Málaga con una o dos botellas de vino, Félix tomaba su guitarra y cantabamos hasta perder la voz. ¡Que bello recuerdo!



Saskia Linz y Félix Ceiba

Kenifra

Después de España partimos a Marruecos vía ferri. En aquel país poco hicimos por tener la experiencia couchsurfing porque eramos cuatro y obviamente era díficil que alguien estuviera dispuesto a recibir a todo ese tropel.

Iban con nosotros Jimena y El Malacopa, quienes se mostraban un poco escépticos con todo lo relacionado a couchsurfing. No obstante había una persona en Kenifra que sí nos aceptó e incluso se mostraba animosa a llevarnos al desierto. Ingenuamente mi hermano y yo incitamos a nuestros compañeros para ir en pos de él a un pueblito rascuacho que poco tenía de atractivo, pero nos entusiasmaba mucho esa idea de conocer el desierto, los oasis y los caballos en el Sahara.

Al llegar a la estación de autobuses de Kenifra, encontramos al supuesto couchsurfero, un personaje mamón que ni siquiera preguntó nuestros nombres y nos metió como reses a un taxi que después nos hizo pagar. Fue la primera vez que me sentí inseguro, el chico no mostraba ningún rasgo de simpatía. Llegamos a su hogar, una casita humilde hecha de barro, y entonces el sujeto cambió su tono hóstil por gestos más amables. Nos invitó a ir al desierto de inmediato, eso nos gustó. Pero, poco a poco evidenció sus verdaderas intensiones, lo único que en realidad quería era vendernos un paquete turístico de 150 euros para obtener así una jugosa comisiones. Todos nos decepcionamos y no aceptamos su pésima oferta. Pasamos desilusionados la noche y nos fuimos por la mañana a Marrakesh. Era la otra cara de la moneda, conocer a alguien que utilizaba el noble proyecto de couchsurfing sólo para hacer negocio. ¡Bah!, de ese tipín ni siquiera tengo foto. Francamente desde que lo conocí me cayó mal.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Experiencia couchsurfing. Primera parte

Tres años atrás, un amigo queretano quería presentarme a tres simpáticas brasileñas. Me agradó la idea y concretamos una cita en el centro histórico, específicamente, en una cafetería de un elegante edificio Art Decó que se encuentra en frente del Palacio de Bellas Artes.

Llegué más temprano de lo acordado, ordené un café expresso y aparté una mesa. En soledad, di un par de sorbos revitalizadores y pensé en el caos que me rodeaba: la Ciudad de México, el gran monstruo de América. Estaba ahí, solo, observando un valle de Anahuac empequeñecido ante mis ojos. Podía ver desde mi mesa la emblemática Alameda, la Torre Latinoamericana, Tlatelolco, Garibaldi y las torres de la catedral metropolitana; y todo, recubierto por aquel típico manto de smog ¡maldito aire impuro! No obstante, pensaba que aquel era un tremendo sitio para presentarle a los extranjeros mi inclemente y contrastante urbe.

Aparecieron las brasileñas un poco tarde. Me levanté y las salude amigablemente – Boa tarde eu sou Luis, sejam bem vindas na Cidade do México- Y ellas, del mismo modo, celebraron aquel bello panorama – Luiz, muito prazer e parabéns pela escolha este lugar é bonito demais.-

Falamos por horas sobre Brasil, México, política, anécdotas y viajes; y fue con los viajes que una de las chicas comenzó a relatar sus maravillosas aventuras mochileras através de Europa, en las que, según ella, por medio de internet existía un método para conectar a desconocidos solidarios que te permitían hospedarte gratuitamente en sus casas. Surgió mi natural escepticismo. Creía que era bastante bueno para ser verdad, y que probablemente aquella chica era medio mitómana. En fin, de cualquier manera me quedé muy curioso y le pedí la dirección en internet para verlo por mi cuenta, ella me anotó el nombre de la página en un papelito y después se me perdió.

Meses más tarde, a inicios del 2007, surgió la inquietud con Jordy de consolidar por primerísima vez un mochilazo a Europa. Aún lo veía lejano, pero mis padres, sopresivamente, me dieron luz verde para comprar los boletos de avión y largarnos a veranear. Fue ante esa circunstancia que recordé aquella plática con la brasileña, entonces lo comenté con Jordy, quien también había escuchado algo similar e incluso sabía el nombre de la página: couchsurfing. Nos inscribimos y comenzamos a solicitar algún hospedaje en Madrid y Paris. En ambos nos rechazaron y no insistimos más. En realidad ya teníamos una ruta regularmente definida con ciertos amigos que nos recibirían y no necesitábamos tanto del couch; además, sinceramente, nos daba desconfianza y por eso desistimos.

En el verano del 2008, llegó el turno mochilero de mi hermano Sebastián, quien también pretendía recorrer el viejo continente. Su viaje sería más ambicioso y duradero. Pensaba quedarse diez meses y trabajar por allá. No tenía nada definido y se sentía desesperado por estar a la deriva. Entonces, una noche al verlo conectado a internet, le comenté sobre couchsurfing, aquel método que yo desconocía pero que, quizá, podría ayudarle un poco. Mi hermano, notablemente ansioso, entró a la página, se inscribió en caliente y comenzó a enviar solicitudes de hospedaje a Dublín. Fue aceptado inmediatamente por un brasileño, y a partir de ese momento, su largo viaje europeo quedaría sellado por couchsurfing project.

Alcancé a mi hermano en Dublín en diciembre del 2008. “El Bodo” vivía plácidamente en un amplio departamento al lado de Liffey river, muy próximo a Temple Bar (prácticamente en el centro de la ciudad). En la capital irlandesa había un grupo muy unido de couchsurfers, un clan solidario y fiestero del cual, por supuesto, mi hermano ya era un miembro infalible. Gracias al contacto con los couchsurfers, Sebastián había obtenido un buen trabajo y decenas de amistades. Ya cuando lo visité en la isla esmeralda, mi hermano estaba en la cúspide de su popularidad.

Bodostián en frente de su ex departamento, al lado de Liffey river.



Pronto me integraría de lleno a la experiencia couchsurfing…

CONTINUARÁ....

domingo, 15 de noviembre de 2009

Las palabras corren

Después de casi dos meses de preparación, les presento el resultado final de este proyecto experimental titulado “Las palabras corren”


Veintitrés personas, respondieron a la solicitud: “Dime lo que quieras en menos de un minuto”. El ejercicio no fue tan sencillo como parece. La mayoría de los seleccionados buscaron alguna orientación adicional, pidieron mayor tiempo para estructurar mentalmente su breve discurso; incluso, hubo quienes me pidieron días de plazo. No obstante, la minoría se lanzó directamente al ruedo y habló lo que le vino en gana sin ningún tipo de censura.


El video procuró dar cierta linealidad discursiva ante la obvia inconexidad en la respuesta de los participantes, quienes tuvieron por única regla comenzar y culminar su participación con la palabra “entonces” y concluir con la frase “y luego”, o viceversa (hubo exepciones). El objetivo era crear un efecto que permitiera crear la ilusión de que todo se decía en un misma plática. Se Trató de un extraño cadáver exquisito, sin la particularidad de inducir a nadie hacia un punto específico, simplemente dejando que todos se expresaran libremente.


La vida social nos lleva a encarar innumerables perspectivas, miles de historias y diversas interpretaciones del mundo. Cada quien reacciona de manera distinta ante un estimulo verbal. Hay quien se cohíbe; hay quien de repente se vuelve excéntrico. Hay quien es predecible; hay quien sorprende por su originalidad.


No existió ninguna imposición en los diálogos. En varias ocasiones el lugar de grabación fue determinante para que el participante se definiera en sus palabras. Hubo quien se limitó a lo descriptivo, quien inventó historias, quienes externaron preocupaciones existenciales, e incluso, quien reveló una parte íntima de sus vidas. En realidad todo fue azaroso y fluyó con una absurda discontinuidad.


Intenté buscar perfiles distintos, lugares variados y contrastes discursivos. Me di cuenta que un trabajo así podría llevarme meses e implicaría cientos de entrevistas para seleccionar, quizá, sólo las veinte participaciones más sobresalientes. No fue así, les muestro lo que va, lo que salió en mis tiempos de ocio, así, en caliente, sin excepciones.


Participaron amistades y desconocidos de diversas nacionalidades, y me gustaría utilizar la palabra “nación” en su sentido más amplio, es decir, no tanto por pertenecer a un país, sino por tener una identidad divergente. Por ello, además del castellano, son habladas cinco lenguas: inglés, mixteco, rumano, neerlandés y suizo-alemán. El problema de los subtítulos lo seguiré debiendo.

Hasta la próxima.

martes, 20 de octubre de 2009

Tres preguntas a Quentin Tarantino

No puedo negarlo, Inglourious Basterds (2009) me gustó. Los actores son excelentes, el dinamismo del filme es estupendo, los diálogos muy inteligentes y la fotografía es prodigiosa.

De antemano sabía que una ficción de Tarantino ambientada en la Segunda Guerra Mundial destrozaría cualquier apego histórico y así fue, y francamente no me molestó, incluso celebro el planteamiento inverosímil de aquella “realidad alterna”.

Sin embargo, hay tres situaciones que simplemente son inexplicables en el filme y no queda más que alzar la ceja y cuestionarte mentalmente. –Pinche Tarantino, ¿de dónde sacó esa jalada?-
Por eso arrojaré tres cuestionamientos (Si no han visto la peli, mejor ni los lean porque se sentirán lastimados al saber partes de la trama; por el contrario, si ya la vieron, háganme el favor de responderse las preguntas.)

1. ¿Cómo Shosanna, pasa de ser una niña campesina en persecución a una dueña de un Cine hermoso?
2. ¿Cómo la sofisticada y omnipresente Gestapo dejaría a la deriva a toda la élite nazi mientras se encuentra en el Cine? De plano se les encerró de la manera más simplona y ridícula.
3. ¿Cómo puede ser que Standartenführer Hans Landa, el inteligentísimo "Cazador de judíos", de repente entre en un lapsus pendejus, y le entregue sus armas en medio del bosque al sanguinario Aldo “el apache”?

Y por último...

¿Por qué Tarantino usa zapatos de mujer?

Vuelve la curiosidad por Rumanía

Rumania sin duda es el país latino más distante para nosotros. Su lengua es poco estudiada, su historia desde el ámbito académico mexicano es irrelevante y su lejanía prácticamente la hace inalcanzable. Hasta hoy no conozco a un solo amigo mexicano que conozca aquel país.

Lo poco que se llega a saber de Rumania son, a mi juicio, tres cosas. Y esto, refiriéndome a un interlocutor medianamente letrado:

1. Vivió una abominable dictadura socialista dirigida por Nicolae Ceauşescu, quien murió fusilado después de una revuelta popular.
2. Dos escritores influyentes: Eugéne Ionescu y Emil Mihai Cioran. El primero dramaturgo, padre del teatro del absurdo; el segundo filósofo existencialista de tintes fatalistas. Ambos migraron a Francia y desde allí alcanzaron notoriedad.
3. Nadia Comaneci, quien a sus escasos catorce años obtuvo una calificación perfecta en gimnasia en los Juegos Olímpicos de 1984.

A mis veinte años me interesé mucho por Rumanía, un país misterioso que no estaba presente en ningún texto de “Historia Universal” (No hace falta decirlo, pero en México “lo universal” sólo abarca ocho países europeos y Estados Unidos.) Rumanía tiene un pasado muy interesante: centro de incontables migraciones, provincia romana, región rodeada por países eslavos y de tradición cristiana ortodoxa, su lengua durante cientos de años utilizó el alfabeto cirílico, en cierto momento formó parte del imperio mongol y años después formó parte del Imperio Otomano.

Su música me cautivó. Durante meses escuché día y noche el ritmo Manele y me hice fan de Nicolae Gutza. Comencé a estudiar la propia lengua rumana en la UNAM, se me facilitó mucho por su similitud con el italiano, aprendía rápido, pero la pereza de la profesora me desesperó y abandoné el curso. Y así, poco a poco, la emoción fue pasando hasta quedar como un pequeño detalle de mi vida que rarísimamente evoco.

Pero estos tres dias nuevamente rebrotó aquel gusto, releí mis notas de rumano, escuché la bella música Manele y volví a la historia de aquel país gracias a Herta Muller, escritora rumano- alemana ganadora del premio Nobel 2009.

De hecho escribí un artículo sobre ella para Treff3 que se puede leer aquí: Herta Muller, ganadora del premio Nobel de literatura 2009

domingo, 18 de octubre de 2009

Distintas Latitudes, quinto número

Estimados lectores, deseo invitarlos a visitar el quinto número de nuestra revista de reflexión latinamericana Distintas Latitudes.

En esta ocasión colabaré con un foto-reportaje sobre la Santa Muerte, y un artículo sobre la violencia en Rio de Janeiro.

viernes, 16 de octubre de 2009

Vuelvo al blog

Ya tenía muchos días sin escribir en mi blog, no por falta de ideas o sensaciones que, sin duda han sido agitadas. Esta notoria lejanía se debió, simplemente, a la incertidumbre sobre el qué escribir, y es que hay tantos y variados temas que transitan por mi mente que difícilmente puedo concentrarme en uno solo y desarrollarlo con denuedo. El blog sólo refleja, ocasionalmente, momentos pequeñines de inspiración; jamás podrá equipararse a la compleja maquinaria que es nuestra mente, siempre tan cambiante.

Pero salgamos de ese rollo mareador; el motivo que me ha hecho volver a escribir es el deseo de compartir cinco bellos descubrimientos a lo largo de esta semana bastamente provechosa.

Los primeros dos se refieren a bellos aciertos literarios:

1.“El hombre mediocre” de José Ingenieros. Ensayo vertiginoso que permite entrever lo que será años después la obra más reputada de José Ortega y Gasset: “La rebelión de las masas”. Ingenieros hace una enérgica crítica a un malentendido sistema democrático, a esa ramplona y casi generalizada hipocresía social, a la falsa modestia, y a todas aquellas vidas dirigidas en función a la opinión ajena. Excelente texto de amplio lenguaje.

2. “La insoportable levedad del ser” de Milan Kundera. Novela destacada por su lenguaje sencillo y directo. Sugiere planteamientos existenciales que encontrarían cabida en cualquier menta idealista y reflexiva. Esgrime con maestría el conflicto interno de la otredad, al lanzar cuestionamientos inquietantes como: ¿se debería aceptar sin recelo la dependencia a otro ser?, ¿realmente podemos aceptar como única razón de nuestra existencia a nuestra propia vida?, y finalmente ¿qué queda cuando fenece la existencia…?

La tercera gran sorpresa fue “el carro de las comedias de la UNAM”, un sitio de buen teatro a cielo abierto en medio del Centro Cultural Universitario. La obra en turno es una sátira de Emilio Carballido: “¡Silencio pollos pelones, ya les van a echar su maíz!”. Irónica e imprudente, desenmascara esas nobles acciones políticas que tienen como fin la inequívoca búsqueda del prestigio personal, del aplauso del vulgo y la fama efímera e hipócrita que se genera.

La cuarta y quinta sorpresa provienen del cine.

4. “Juntos” (Suecia 2000) Extraordinario filme que refleja las contradicciones e ironías de una comuna hippie en Estocolmo durante los años 70’s. Brillantes diálogos y estupendas actuaciones permiten adentrarnos en un mundo de librepensadores que luchan contra el establishment capitalista. Los ideales políticos y anti-alienantes terminan por consolidar una frágil burbuja que en algún momento se quebrantará ante la inherente naturaleza humana.


5. “Los Herederos” (México 2009) Impactante documental que refleja la vida de los infantes en el campo mexicano. Sin diálogos, sin actuaciones. El director penetra la intimidad de una sociedad ajena a nuestros valores, consigue que el espectador por sí mismo llegué a sus conclusiones: ¿denuncia social?, ¿documento antropológico?, ¿injusticia laboral?, ¿una niñez sin prejuicios que encuentra diversión en cualquier labor? etc. Todavía prevalece en mi mente con gran claridad la mirada de una veintena de campesinos que se movilizan apretados en la parte trasera de una troca mientras se escucha al fondo la bella melodía oaxaqueña de "Dios nunca muere". Felicidades a Eugenio Polgovsky.

martes, 6 de octubre de 2009

Quimera

Y así corre el tiempo, supeditando a la vida misma. ¡Maldito zurullo inacabado!, ¿quién lo diría? Francamente me duele que seas así, tan incompetente. Me pregunto el por qué a tu decimoctavo año abandonaste estúpidamente el escultismo que tanto amaba; cincuenta versos insulsos fue todo lo que pudiste darme ¡No me jodas!; fue sólo un maneto mediocre que emanó nula inspiración. ¿Quieres ahora que sea compensativo y te brinde otra oportunidad? No, ya estoy harto de andar de candajón, consciente de que todo tú eres un simple alucinamiento. Pero esta vez mi ilusión es ya un cándalo, no pretende receptar más delirios. Me voy. Sí, ante una atmósfera tétrica sin querer ser más mitigativo y aceptar el misérrimo destino que me aleja de cualquier ansiedad peguntosa. Me retiro sin empurrar los recuerdos del pasado. Simplemente ha llegado la hora, no tengo que decir más. Hasta nunca.

viernes, 11 de septiembre de 2009

La Iglesia Universal (Parte 3) descarado lucro de fe

Recomiendo leer antes la parte I y parte II de esta saga. Si les da pereza entonces léan directamente esta entrada, no es nada ininteligible., se trata de la tercera parte de una secuencia anecdótica-reflexiva sobre las pillerías de unos brasileños ingeniosos que crearon su gran emporio empresarial a través de lo inmaterial, lo etéreo, lo meramente imaginativo, lo intangible y sumamente poderoso: la fe.
En esta tercera parte trataré de desarrollar sucintamente la evolución de la Iglesia Universal, su expansión, críticas, mofas, y mucho más de sus impúdicas acciones.
El nacimiento
La Iglesia Universal surgió en 1977 como una asociación dirigida por Edir Macedo, quien por la gracia divina de sus calzones se autonombró "Obispo Mayor" de la secta.
Instaló su nueva empresa de fe en Rio de Janeiro junto a otros cuatro compinches. (de los cuales podrán ver más adelante en un vídeo como uno de ellos traicionó a Macedo con un vídeo que exhíbe al Obispo en una conversación truhán). Macedo necesitaba algún distintivo que lo alejara de lo convencional. Usó lo vanguardista, jovial, vigoroso, explosivo; era importante romper con el esquema de misa católica que con su lectura bíblica se había vuelto inentendible para cientos de seudo-analfabetas. Macedo observó esa ignorancia en el rebaño y la embaucó de otra forma, con un teatro de altísimo profesionalísmo.
Para forjar su teatro necesitaba actores, formó a sus pastores con un excelente grado actoral, todos los pastores de la Iglesia Universal, actúan del mismo modo, con la misma tonadita, con idénticas gesticulaciones; son pastores que explotan emocionalmente en el escenario, que inventan historias sobre cómo encontraron a Dios y salieron avante en sus insufribles vidas, que lloran al contar su infancia, exitan al público con sus absurdas plegarias, chantajean a quienes tienen dudas, cantan y alzan con fuerza sus manos para sentir la presencia de Jesús, y que después comenta -"sí, lo siento esta aqui, ¿ustedes lo sienten?"-, entonces el público ante tal impacto enloquece y hace cualquier cosa que el piadoso actor indique.

Las criticas hacia la Iglesia católico son un capital que Macedo no puedo desperdicar. Todo tema polémico de los católicos lleva por inercia la contraria de la Iglesia Universal. Intenta mostrarse como una Iglesia de vanguardia, sin prejuicios, una opción de fe progresista del siglo XXI. Por ejemplo, han adoptado una firme postura en contra del celibato de sus miembros, al argumentar que la Biblia jamás expresa dicha aberración contra natural. Tampoco se oponen a la utilización de condones u otros preservativos; por el contrario, en Brasil y África han repartido este método anticonceptivo a sus feligreses. Han abierto sus puertas abiertamente a homosexuales y transgeneros (aunque todavía no reconocen el matrimonio gay). Apoyan la utilización de células madres. Pero quizá, el tema más polémico es su postura favorable a la legalización del aborto.

La Iglesia Universal utiliza frecuentemente en sus misas un léxico empresarial que privilegia al dinero como el bien más importante; pregona su “deseo” de formar en cada miembro a alguien emprendedor, que sobrevuele su infortunio y obtenga riquezas materiales, las cuales llevarán como gaarantía la propia intermedicación de la Iglesia con Dios, pero para ello obviamente tienen que mocharse con su diezmito, un pago que, prácticamente, adquiere el significado de "inversión a futuro", la frase típica de "sin dinero no baila el perro", aqui es aplicable:"sin dinero no te baila Dios". Para Macedo la única manera de agradar a Dios es cumplir cabalmente con “su palabra”, es decir, la interpretación bíblica que los mismos sujetos de su mafia hacen, y el elemento clave, el de mayor énfasis, es precisamente el pago de contribuciones divinas que arroparán de bendiciones especiales a quien las realice. Esa es la base del gran negocio.

El proceso de expansión de esta Iglesia esta basado en sofisticados sistemas de marketing; se realizan elaborado estudios sobre las características de la población, sus carencias y la propensión existente para caer en sus garra.

La jerarquización institucional es también digna de mención. Lógicamente el Obispo Macedo es la gran cabeza, el líder máximo y vitalicio; después de él vienen los Obispos, quienes son sus más cercanos cuates, por lo que es casi inoperable un criterio basado en el mérito, aunque habrá excepciones. Los terceros en jerarquía son “los pastores” ellos son el elemento de encaje entre el feligrés y la institución, son persuasivos, chantajistas, gritones, histriónicos, un poco cómicos, buenos psicólogos e incisivos para solicitar el bendito dinero. En el último escaño están "los hermanos(a)", quienes no tienen ningun salario y están ahí de buena fe, pobrecitos, son los más jodidos de todos; pero no seamos ingenuos, quizá tengan en mente volverse pastores y así tomar en un futuro alguna rebanada del enorme pastel. No lo había mencionado pero la estructura es totalmente machista, sólo hay mujeres en la base de la pirámide.

Existe en la red el siguiente vídeo titulado “Bispo Macedo ensinando como roubar fiéis”. El gran jerarca religioso invita a sus cuates a jugar futbol (como buen brasileño) y después los reúne para enseñarles las tácticas adecuadas para exprimir económicamente a sus rebaños. Es despreciable su descaro. ¡Cerdo mentiroso!

Os dejo aquí con este monstruo llamado Edir Macedo, el dueño del Gran Circo (la versión original está en portugués, pero sí se entiende, sólo presten atención):




Polémicas y parodias
Desde su surgimiento la Iglesia Universal ha propiciado descontento por su desvergüenza social y su enriquecimiento infame. En 1988 Macedo fue procesado y declarado culpable de fraude y malversación de fondos; sin embargo, ante el fantasma de la impunidad que sobrevuela tierras latinoamericanas, fue liberado y, quizá, blindado políticamente.
Un acontecimiento que tuvo gran impacto en la sociedad brasileña en 1995 fue el denominado “chute na santa” (patada en la Santa), acto realizado por el pastor Sergio Von Helder, quien en el día de celebración de la patrona de Brasil Nossa Senhora Aparecida (18 de octubre), incitó en televisión abierta a rechazar aquella veneración idólatra que se opone a los principios monoteístas de su Iglesia. Von Helder no fue nada sutil; por el contrario, se dirigió a la imagen más sagrada de Brasil con una serie de improperios, y culminó pateando una figurilla de la Santa. Los dejo con el vídeo.





Al día siguiente la prensa nacional reaccionó con dureza en contra de la Iglesia Universal. Las injurias lanzadas por el pastor habían llegado demasiado lejos. Los católicos irritados, agredieron varios templos de la Iglesia Universal con piedras y golpizas a sus pastores. Brasil estuvo cerca de una “guerra santa”. La efervescencia llegó a tal punto, que el presidente, José Henrique Cardoso, tuvo que intervenir públicamente y condenar la intolerancia religiosa.
El incauto pastor tuvo que salir corriendo a Sudáfrica con la cola entre las patas. Las amenazas recibidas lo hacían impresentable en cualquier acto público. Ahora nadie sabe nada de él.
Así de fanáticos son los brasileños. Pero sinceremonos nosotros mexicanos, ¿Acaso no nos sentiríamos ofendidos si algun maloso profanara a nuestra Virgencita de Guadalupe? Las reacciones hubieran sido incluso más drásticas, se hubiera linchado al pastor por imbécil.
Como lo mencioné en la parte I, la Iglesia Universal ha hecho raíces en México, su poder es ascendente. Según su propio sitio web, existen más de cien templos diseminados por todo el país.
Su programa “Pare de sufrir” pasa de lunes a viernes por el canal 4 y los domingos en el canal 7. ¡Caraca! su poder está creciendo a pasos agigantados. ¿Llegará el día en que la mafia de Macedo conseguirá revasar a Perverto Rivera y sus secuaces católicos?
En mi segunda patria, Brasil, la fuerza de Macedo es enorme, según sus propios datos, cuentan con más de 4, 500 templos, un canal de televisión, dos periódicos y un partido político.
Alrededor del mundo se encuentran presentes en más de doscientos países, no obstante fuentes más imparciales afirman que su presencia existe aproximadamente en noventa naciones. ¡Alerta mundial!, un tumor maligno se espande por el planeta sin el más mínimo rubor. ¡Sálvese quien pueda!
Haré un manifiesto que jamás firmaré:
Procaces del mundo a sabed,
Si usted no tiene escrúpulos y quiere hacerse millonario de una manera fácil, ¡abra una Iglesia!, después como buen chamán tribal ¡reparta bendiciones!, y si quiere ser más fino, ¡corte las cobijitas viejas de su casa y diga que son pequeños trozos del santo sudario de Cristo!, ya encarrerado y con el pueblo alienado, diga que "de amor no vive el hombre", entonces cite la Biblia, estire la mano y chantajee el diezmo que le corresponde.
Y lo mejor aún, si su país es aún rupestres como México y no entiende a cabalidad el concepto de Estado laico, le adelanto una gran ventaja: ¡ni siquiera pagará impuestos!. No le quede más dudas, es el negocio legal más rentable que hay; y repito, es sólo para usted que no tiene escrupulos, o como dicen mis amigos brasileños, é só pra voce com cara de pau.

Para finalizar este escrito y reirnos un poco, les presento la parodia panameña de estos charlatanes. Llegó el momento de ver “Pague por sufrir…” je je je...