domingo, 30 de agosto de 2009

Igreja Universal. Robando con fe (Parte 1)

Desde una edad temprana me alejé de cualquier credo religioso. Aunque durante mis primeros años estuve muy cercano al catolicismo. Esta secta, predominante en México, influyó mucho en mi niñez por dos factores; mi madre, originaria de Chihuahua, proviene de una familia fervorosamente creyente, y adicionalmente, por haber estudiado en escuelas maristas hasta la preparatoria.

Ya en la preparatoria el catolicismo fue por años mi objeto favorito de arteras críticas, encontraba sus dogmas insostenibles y arcaicos. Su institucionalización, a mi juicio, pervertía los principios que supuestamente habría pregonado Jesús en sus orígenes. Asimismo existía una multiplicidad de incoherencias históricas que eran incompatibles con un mínimo de razonamiento imparcial. Y lo peor, me parecía deleznable su manera de manipular a la gente para sostener una gran empresa multimillonaria a costa de millones de ingenuos. Pero creánme, había visto aún muy poco.

Quiero añadir que no me causa animadversión el relato bíblico. Comprendí sin mayor prejuicio que no podría criticar la cristiandad entera a causa de ciertos vicios enquistados en el seno de la gran Iglesia Católica Apostólica Romana. Poco a poco me fui adentrando en una concepción más amplia, al entender que aquel fundamento teológico generaba centenas de ramificaciones e intensos debates filosófico-hermenéuticos derivados del mismo mito. Estas diversas interpretaciones variaban desde las más bellas y puras concepciones altruistas sin fines de lucro como la Teología de la Liberación, o nuevas instituciones que acudieron a manipular y desvariar el contenido de las "Sagradas Escrituras" para consolidar un grandioso emporio financiero, basandose en una ingeniosa mercadotecnia y, perfeccionando por mucho los métodos lucrativos que la Iglesia católica ya había consolidado desde su milenaria constitución.

Al terminar mi preparatoria católica (CUM), realicé un intercambio académico promovido por Rotary International. Fue así que llegué a Brasil, país con la mayor cantidad de católicos del mundo y, al mismo tiempo, con una impresionante proliferación de nuevas sectas cristianas con mucho poder.

Mi estancia anual en Brasilia fue repartida entre dos familia; la primera de ellas me hospedó por ocho maravillosos meses, tiempo suficiente para ambientarme y adentrarme a su estilo de vida. Viví aquel tiempo en una lujosa morada ubicada en el exclusivo barrio de Lago Sul; mis nuevos padres derrochaban glamour, era gente de mundo que hablaba de literatura clásica, arte, viajes, vinos y demás detalles de una vida aristócrata. Desde mi primera noche con ellos, no faltó una pregunta que consideraron esencial “Luiz, ¿você segue alguma religião?”, con prudente franqueza dije “no, ninguna”. Mi respuesta afortunadamente fue muy bien recibida, e inmediatamente después de que mi padre exhalara un breve suspiro, me confesó su nerviosismo por aquel tema espinoso, ya que ellos se asumían abiertamente "contra-religiosos", y temían que yo resultara ser un mocho mexicano que podría sentirse lastimado ante sus constantes y mordaces burlas hacia todo tipo de credo.

Paradójicamente pocos días después, mi padre brasileño me platicó que trabajaba en un altísimo cargo de Tv Record, la segunda televisora más importante de Brasil, cuyo dueño era nada más y nada menos que Edir Macedo, fundador de la Igreja Universal, la empresa de fe más rentable de toda América del sur. -¡Qué extraño!-, pensé. Un día antes “mis padres” se habían declarado férreos opositores del credo cristiano, y ahora súbitamente me enteraba que la fortuna que ellos ostentaban provenía del engaño y manipulación de una poderosa secta brasileña.


Conforme avanzó mi estancia en Brasil, fui conociendo más de cerca los secretos y artimañas de la Igreja Universal. En varias ocasiones “mi padre” llegaba a casa enfurecido por situaciones de trabajo, me platicaba con indignación las injusticias que él mismo presenciaba en el seno administrativo de la Igreja Universal. Me platicó que a todos los empleados del gran emporio, sin importar cual fuera su creencia, se les descontaba automáticamente el diezmo de su salario quincenal. También me decía que tan sólo una minoría privilegiada tenía acceso a la seguridad social, ya que en la mayoría de los casos, esa relación laboral no estaba sustentada en un contrato. Ellos utilizaban la siguiente farsa “¿acaso no hay palabra más intachable que la palabra de Dios? No necesitamos firmar nada, eso es para gente impura y nosotros hemos sido bendecidos con gracia divina.” Sí, suena un argumento bastante imbécil, pero ahora comienzo realmente a acreditarlo.

Al comenzar mis estudios en Brasil, naturalmente fui ampliando mis vínculos sociales y, casualmente, mi compañero más próximo, amable y cercano pertenecía a la Igreja Universal. Tuvimos pláticas aberrantes sobre temáticas que consideraba ya superadas, así como la evolución o la igualdad de género. Realmente a mi amigo le parecía un ultraje obsceno el planteamiento darwiniano sobre la ascendencia de un antiguo primate (Un discurso casi idéntico al famosísimo niño predicador peruano) y peor aún, culpaba a las mujeres de las penurias del mundo por el atrevimiento de Eva a consumir el "fruto prohibido". Para él, lo único existente era la Biblia, lo demás sólo diatribas perniciosas que habían inventado las personas que no tenían fe. Por lo más increíble que parezca, terminamos por ser buenos amigos. Incluso en alguna ocasión me invitó a verlo tocar el piano a su Iglesia. Afortunadamente llegué tarde y sólo lo vi en el cierre de la ceremonia. Me había perdido la escandalosa manera de pedir “las contribuciones.”

Aquí los dejo con este vídeo que habla más que este propio escrito, simplemente observen el fanatismo exacerbado.





Al terminar mi año brasileño y volver a México, quedé impactado al ver que la Igreja Universal estaba en plena expansión en mi país, contaba con decenas de templos y un programa de televisión, el patético “Pare de sufrir”. Llegó el momento de desenmascarar el putrefacto cimiento de esta empresa de fe que, partiendo de un mito, se ha enriquecido cínicamente a costa de la desesperación de los excluidos, de la gente humilde y más vulnerable. Sí, igual que la Iglesia Católica, sólo que con un elaborado esquema de mercadotecnia encaminado a un solo punto, un lucro despiadado sin ningún rubor.

lunes, 24 de agosto de 2009

¡Haga pipí mientras se ducha!

La crisis ambiental que azota al planeta requiere una (r)evolución de conciencia, un cambio que implica modificar los hábitos de consumo, y más aún, los que se refieren a la utilización del agua potable. Quienes cohabitan conmigo en la Ciudad de México entenderán muy bien de que hablo, ya no existe un mes sin escasez del líquido dador de vida, y al parecer, aunque sea optimista, esto va de mal en peor.

Para prevenir el malestar que acoje a nosotros "los chilangos", el gobierno brasileño ha realizado una campaña inusitada que exhorta a toda la población a mear mientras se ducha, un hábito que, según sus calculos, ahorraría 4, 380 litros de agua potable al año.

Me parece una buena idea para difundir, más aún para el pueblo brasileño que toma tres baños al día, entonces, ellos practicamente pueden realizar sus tres meadas diarias mientras se enjabonan. Incluso habrán brasileños que en medio de su borrachera se meterán a bañar para hacer pipí, ¡nunca había conocido personas que se obsesionaran tanto con su ducha!. El razonamiento debe cambiar. El amor que los brasileños sienten por bañarse es exagerado, así que si quieren realmente ahorrar agua deben de empezar por ahí, bañandose sólo una vez al día.

Asimismo, oh queridos amigos brasileños, si su gran objetivo es ahorrar agua, no necesitan mear mientras se bañan, podrían aplicar la técnica francesa de orinar en el lavabo. En fin, habrá que repensar las propuestas y mejorar los hábitos. Mis sinceros parabines, por algo se empieza...

sábado, 22 de agosto de 2009

Reflexionando sobre la otredad

Vengo regresando de ver una película altamente recomendable del director alemán Tom Schreiber, quien retrata un tema que en los últimos años me ha venido apasionado: las relaciones interculturales.

La trama versa sobre el arribo de un entusiasta estudiante alemán (Mark) a Colombia para realizar prácticas profesionales de medicina. El protagonista tiene el deseo de internarse plenamente en la sociedad colombiana, pretende ser un individuo universal que pueda comprender y criticar el esquema social prevaleciente, adaptarlo a sus principios y, al mismo tiempo, intentar vivir intensamente cada momento de esta experiencia foránea atenida a cierta temporalidad.
Mark quiere vivir con vehemencia sus días en Cali. ¿Qué puede importar lo que haga en Colombia? allá nadie lo conoce. Desea vivir sin prejuicios, y en su intento por adentrarse en la vida de los otros, se deja seducir por placeres; los experimenta, los goza. Pero como es predecible, genera en su interior una carencia, un vacío. Ahí comienza su delirio, su deseo de consolidar un proyecto de vida, forjar sentimientos profundos, añoranzas por no continuar a la deriva; y claro, terminará por enamorarse de una mujer de un barrio pobre que poco a poco Mark irá idealizando. Terminará así con su libertinaje y consolidará su nuevo y flamante objetivo de arraigo que, finalmente, se transformará en el ancla que lo arrojará a la desgracia y sufrimiento.

Divagaré un poco. La vida puede pensarse como una casualidad constante, una realidad cambiante en un devenir incierto y, en ese caminar, nunca habrá de faltar el factor humano. Las otras personas determinan, en gran medida, la dirección de nuestro actuar. Personas que proyectarán un sentido a nuestra existencia.

Resulta casi impensable sesgar el anhelo de trascender en el otro, querer involucrarnos en su existencia, apropiarnos de su exclusividad. La pregunta me consterna, ¿Por qué…?

¿Por qué el ser humano trata de recubrir de misticismo la casualidad?, ¿Por qué se absolutiza “al otro” como parte fundamental de nuestras vidas?, ¿Por qué querer compartir nuestra proyección futura con alguien más?, ¿Por qué esta alienación...?

Octavio Paz plantea la problemática en estos bellos versos de su poesía “El Prisionero”:

"El hombre está habitado por silencio y vacío.
¿Cómo saciar esta hambre,
cómo acallar este silencio y poblar su vacío?
¿Cómo escapar a mi imagen?
Sólo en mi semejante me trasciendo,
Sólo su sangre da fe de otra existencia"

La otredad: ese es el tema, el gran misterio. Nos sabemos individuos únicos, conocedores de nuestra potencial explosión ante el mundo. Sabemos nuestros propios gustos, elucubramos reflexiones que no compartimos, de esas que se callan y la memoria almacena para mantenernos felices o tristes sin que “el otro” comprenda la razón. Todo eso que pasa por nuestra mente se vuelve un misterio al inferir que también ocurre “en el otro”, quien al igual que nosotros navega en un eterno vaivén sentimental, donde las emociones pasan y se diluyen, donde el discurso aflora mientras la conciencia enmudece.

Surge así el interminable e irrealizable empeño de querer conocer al otro en plenitud, de desear armonizar y consolidar la certeza de sus avatares. Sabemos que es imposible, que todo es cambiante; no obstante, entre más misterio existe en el otro, más nos esforzamos por interpretarlo. Y en ese esfuerzo fútil puedo encontrar la más bella y estúpida de las alienaciones: El amor.

Octavio Paz concluye en su poema:
Entre las sombras que te anegan
otro rostro amanece.
Y siento que a mi lado
No eres tú la que duerme,
Sino la niña aquella que fuiste
Y que esperaba sólo que durmieras
Para volver y conocerme.

domingo, 16 de agosto de 2009

Ni Dussel ni Lazcano, pero López Austin sí

Ha comenzado mi noveno y penúltimo semestre en la UNAM, específicamente, en mi Facultad de Derecho. Poco a poco comienza a forjarse la sutil y bella rutina de asistir cinco días a la semana al extenso campus universitario para escuchar las clases, leer en sus bibliotecas o espacios abiertos, departir con lo compañeros y aprovechar al máximo el poco tiempo que me resta como estudiante de licenciatura. Sí, el brevísimo tiempo que rápidamente se diluye. Me he vuelto maniático en la UNAM, un estudiante empedernido que quiere conocer a la pléyade de maestros extraordinarios que ahí imparten; sin embargo, me corroe una ligera frustración, pocos de ellos están en la facultad de Derecho, ya que, los juristas, o al menos la mayoría de los profesores de mi insigne facultad, no tienen un criterio holístico o multidisciplinario sino que se limitan esencialmente a un programa árido que incluye leyes, procedimientos administrativos y esos típicos trucos que aprovechan los vericuetos de la legislación para promover fechorías. Debo de reconocer que hay excepciones, por ejemplo, el maestro Alfonso Estuardo Ochoa, quien porta solitario la bandera anti-Derecho sin miramientos y con impresionante locuacidad.

El escenario no sería nada lisonjero si tan sólo al Derecho me dedicara, por ello desde varios semestres atrás he intentado complementar mi desarrollo estudiantil con variadas actividades que han hecho de mi estancia en la Universidad una serie de años de gratísimo reconforto y aprendizaje; no obstante este año mis planes originarios se han visto parcialmente frustrados.

Acomodé mi horario en función de poder asistir a las aulas de dos ilustres profesores: el filósofo Enrique Dussel y el biólogo Antonio Lazcano, ambos emblemáticos y mundialmente reconocidos.

Este miércoles, airoso me dirigí a la Facultad de Filosofía y Letras en pos de mi gran maestro, con quien ya había tomado clases por tres semestres consecutivos, todas en el mismo salón y con el mismo horario. Al asomarme por la ventanilla del 008 vi a otro profesor desconocido con un auditorio semivacío y bostezando, - ¡Chin!, seguramente Dussel se habría mudado de sitio-, pensé. Fui a la lista de profesores y no encontré su nombre ni su asignatura; pero no desistí, llegué a la coordinación de Filosofía y pregunté por el renombrado filósofo; fueron dos respuestas al unísono las dadas por las secretarias regordetas: este sería su semestre sabático ¡No!

Quizá no esté tan mal después de todo, en este momento estoy viendo aqui en mi frente su último y más extenso libro que no he terminado de leer :“Política de la Liberación.” Será este año un buen tiempo para repensar muchos conceptos innovadores que cobraron sentido en mi vida después de escuchar sus cátedras. Serán difíciles de olvidar las temáticas que hacían énfasis en una reestructuración política, el poder obedencial, el tiempo mesiánico, la heroicidad, la analéctica, el punto cero, la fetichización del poder, la gratuidad, etc. Gracias Enrique Dussel, por haber dado destellos de luz a una mente inquieta e incierta, por ensanchar mi criterio, y sobretodo, por tu exhortación constante en favor de la originalidad y practicidad que debe aterrizar el filósofo comprometido con la Historia. ¡Disfruta tu año sabático!

Ese mismo día -miércoles- corroboré en la lista de profesores de Biología la presencia del Doc. Antonio Lazcano con la asignatura denominada “Origen de la vida”, al parecer no había ninguna falla correría con suerte. Al siguiente día fui directamente a la Facultad de Ciencias, encontré su enorme salón, tome asiento e impaciente esperé el arribo del célebre científico; no obstante pasaron muchos minutos sin su presencia hasta que, de manera natural la suspicacia surgió y pregunté a otro alumno por el maestro Lazcano, la respuesta fue desilusionante, también el prestigiado biólogo había tomado su semestre sabático. ¡No!, por segunda ocasión.

Pero como gratificante consuelo, de manera fortuita, por recomendación de una amiga de mi hermano, cursaré una interesantísima clase como oyente con el renombrado historiador Alfredo López Austin, quien imparte la sobresaturada asignatura de "Mesoamérica". Su primera clase -viernes- fue una excelente combinación de claridad didáctica y erudición. Ya habrá mucho que escribir sobre López Austin en los próximos meses.

Les enfoirés

Esto no tiene nada que ver con la UNAM ni con el título de la entrada, pero tengo esta música en la cabeza y quiero dejar testimonio de ella en este blog.

Ellos son les enfoirés (los infalibles), un grupo de diversos artistas y compositores franceses unidos en una misma causa: la lucha contra la exclusión social.

Les efoirés han creado una asociación de asistencia pública para los desposeídos franceses (que ahora se encuentra en plena internacionalización), al promover varios servicios básicos, entre los que destaca la conformación de cientos de restaurantes de comida gartuita conocidos como restos du coeur.

Los dejo con esta bella canción dirigida a todos aquellos que se sienten solos e incomprendidos ante el criterio devorador y egoísta que predomina en nuestros tiempos. Cantemos con estrépito aunque las lágrimas broten y se manifiesten, no guardemos el ímpetu interno y acallemos los justos reclamos, no nos dejemos derrotar, ¡seamos infalibles!

http://www.youtube.com/watch?v=E65xj_arQ3Q

sábado, 8 de agosto de 2009

Portugal

Portugal, maravillosa tierra marinera, al ver estos videos sinto saudade por tus fados, tus petiscos, tu gente buena. ¡Oh, bella nación lusa!, ¡Que viva Luiz de Camoes!, ¡Que viva Fernando Pessoa!, ¡Que viva Amalia Rodrigues!.

Portugal nos brindó bellísimas experiencias, de las cuales queda en el fondo del corazón el recuerdo nostálgico de aquella gente lusa que nos enseñó a profundidad la vida tradicional de esta nación europea.

Agradezco muito a las amistades genuinas que surgieron al cruzar de norte a sur sus diversos paisajes. Difícil será olvidar Porto y la gentileza de Rita, Maria, Diogo y Denisse, quienes hicieron de mi cumpleaños una celebración íntima, casi familiar. También surgen los recuerdos de los bares estudiantiles de Coimbra en compañía de Carlos. ¿Qué decir de la amabilidad de Sandra en su bella casa de Leiria?. Y claro, ¿cómo olvidar Alfama y sus fados?; fue tal mi gusto por la música portuguesa que incluso ya he hecho una entrada acerca de sus tristes y alucinantes cantos hondos.

Portugueses a sabed: Pronto, pero quizá más pronto de lo que ustedes creen, estaré muy cerca de su nación, un poquito al norte, pero lo suficientemente cerca para visitarles nuevamente.

Cantando "Cielo Rojo" con la niña

Sin mucho decir, los dejo con esta bella canción de Juan Zaizar interpretada desde el corazón de la Delegación Benito Juárez: El parque de los venados.

viernes, 7 de agosto de 2009

Catemaco, la charlatanería hecha turismo

En el sur de Veracruz, lugar de abundante agua y espesa selva; existe un lugar misterioso, para muchos mágico, místico, esotérico. Me refiero a Catemaco, sitio enclavado en la región de los Tuxtlas, la jungla más alejada del ecuador.

Este lugar inconexo por muchos años a cualquier vía de comunicación, tuvo que rascarse con sus propias uñas desde su fundación, y fue así que, ante la falta de profesionales científicos de la salud, se expandió de forma inusual, como uso y costumbre acudir con "el curandero" para solucionar molestias de cualquier tipo. ¡Ojo!, no pienso demeritar en este escrito los avances en herbolaria que poseen los pueblos mexicanos; sin embargo, tampoco sería lo suficientemente ingenuo para seguir fervientemente los rituales que involucran al espíritu humano con los astros, la naturaleza, las malas y las buenas vibras, la lectura del futuro y demás actividades "fuera de lo normal" que son ejecutadas por los chamanes, dejemoslo así, soy muy escéptico, me gusta creer que creo, pero en el fondo, siempre existe esa voz interna que me dice -, son sólo patrañas.-

Es asombroso como el misticisimo se ha vuelto una nítida actividad turística, ya que, evidentemente cuando hay dinero fácil, más que rápido se satura la competencia. Desde que llegamos a Catemaco no faltaron los "cazadores de turistas" que se acercaban mañosamente para ver qué se nos ofrecía, cada uno de ellos, de una manera sutil intentaba vender su "paquete de brujería" y presumía su proximidad y confianza con el más famoso y respetado brujo de Catemaco. Yo, pensando en la obviedad de que estos "señores generosos y sinceros" sólo buscan una rebanadita del pastel, preferí preguntarle directamente a los lugareños sobre el brujo más renombrado, casi todos coincidieron, se trata de Tito Gueixpal.

Llegamos al corazón del pueblito, ya sabrán queridos lectores, siempre con su kiosquito, su iglesita y sus puestitos de garnachas; y desde ese lugar nuevamente nos abordaron los "cazadores de turistas" con mayor tenacidad, nos hablaron maravillas sobre los rituales de brujería, exageraban al decir que los místicos del esoterísmo en ocasiones desfallecían al sustraer la energía negativa de sus clientes, que los huevos de gallina negra eran básicos para el ritual, que los ramajes limpiaban el alma, y bueno, otros tantos choros mareadores sobre la mágica que sólo en Catemaco era posible encontrar. Nosotros teníamos poco tiempo, entonces accedimos a tomar una lanchita para recorrer el lago. El tour por el lago, fue, sinceramente, una vil cochinada, no lo digo por el lago que es bello per se, sino por el paseo pinchurriento que no dejaba apreciar el paisaje de una manera apacible, y lo peor, ni siquiera se nos permitía ducharnos a medio lago. Pero eso sí, "el guía" nos iba diciendo cada babosada insulsa acerca de las casitas que estaban invadiendo la orilla del lago, -"Miren, esta es la casa de perenganita, y en esta otra casa grabaron la novelas de no sé qué, y este fue el primer hotelucho"-, cosas de ese tipo que a NADIE le importaba. En fin, el colmo fue que nos llevó a "una reserva ecológica", al menos eso nos daba cierta esperanza, pero para nuestro infortunio descubrimos que esa "reserva" no era más que un "spa" y, de manera adicional, tenía un costo de $50.00, y como esa era el día de la dilapidación imbécil, ni siquiera titubeamos en pagar el tostón. ¡Carajo!, ¿qué reserva ni que chingados?, entramos a un lugar totalmente turístico, nos hicieron una máscara de lodo, nos mostraron unas replicas de piezas prehispánicas e incluso osaron en querer vendernos una paletita. Y lo más patético de todo, al final nos pidieron una cuota voluntaria para "el guía", quien era un pobre pelmazo que hablaba todo de memoria y sin ningún entusiasmo. ¡Qué pena!, al menos ustedes están advertidos, si van a Catemaco no entren a Nanciyaga, porque van terminar sintiéndose como yo me sentí, sí, como un pendejo que desperdició parte del poco dinero que le quedaba.
Le pedimos al lanchero que nos dejara en un lugar propicio para acampar. Llegamos así a "la playita", sitio bello aunque un poco sucio. Estabamos practicamente solos y el sitio se veía sumamente tranquilo por lo que no existió objeción alguna para acampar. Yo entré casi inmediatamente al lago, estuve casi media hora en sus aguas verdosas hasta que salí para platicar con un matrimonio que estaban próximos a "nuestra zona". Me presenté como chihuahuense (porque ya ven que es común que a los chilangos nos odie la gente de provincia) , ellos se prentaron como "el flaco" y Maité y se ofrecieron a acompañarnos al pueblo de Catemaco por la noche y a guardar nuestras pertenencias para que nadie las robara.

martes, 28 de julio de 2009

Tabasco, el edén tropical

Pensar en Tabasco implica tener en cuenta muchas cosas: Las inundaciones del año pasado, el pejelagarto, las cabezas olmecas, los pantanos, Tomas Garrido Canabal y sus camisas rojas, su riqueza petrolera, etc. Llegaba al fin el momento de conocer la zona más húmeda de México, su más exuberante clima tropical con temperaturas insufribles que alcanzan hasta los 50° (en esas condiciones se suda todo el día, incluso hasta se reposa inactivo y en calzones sobre la cama).

Tabasco nos brindó las segunda experiencia couch surfing del mochilazo, esta vez, con un jóven estudioso de lenguas extranjeras, Jesús Izquierdo, quien habita en el publieto de Jalpa de Mendez, localidad próxima a la capital, Villahermosa.

Villahermosa

Naturalmente nuestro primer contacto con Tabasco fue la caótica capital, Villahermosa, de la cual los locales se mofan diciendo que su nombre contiene dos mentiras, porque no es propiamente una Villa y tampoco es Hermosa.

En realidad la ciudad no destaca por una detallada arquitecura colonial, su trazo urbano es amorfo y sus calles bulliciosas y repletas de obras en construcción, incluso su malecón a un costado del río Grijalva se encuentra notoriamente deteriorado, pero, desde luego, aquel desorden endémico hace a la ciudad interesante y atrayente.

La joya de Villahermosa, por así decirlo, lo conforma el parque-museo de "La Venta", sitio promovido y planeado por el político, poeta y museógrafo Carlos Pellicer, máximo símbolo cultural de Tabasco. "La Venta" intenta invitar al visitante a sentirse en la profunda jungla, llena de ramajes y esplendoroso verdor. En su primera sección se encuentra un zoologico que, al menos a mi, me causó gran zozobra por las condiciones notablemente dañinas en que viven sus animales, sobretodo me quedé con la imágen de un enorme puma negro que colgaba en su vientre una especie de tumor y sólo caminaba en circulos con la trsite mirada de un confinamiento forzado. La segunda sección es más agradable e histórica, ya que es posible encontrar varias piezas prehispánicas originales de la cultura olmeca y maya. Son las piezas mexicanas más antiguas que he visto, las colosales cabezas olmecas datan entre 900-700AC.

Fuimos en pos del centro de Tabasco, un taxi nos llevó al palacio de gobierno, ya que en este país, generalmente, las paredes del principal edificio público son decoradas pictográficamente con la historia acaecdia en el lugar, es la más bella herencia del muralismo mexicano; sin embargo, en Villahermosa encontré la excepción a esta "regla"; no había paredes pintadas, sólo había oficinas con baños poco higiénicos. Pregunté a un señor por los murales y me señaló una serie de cuadros expuestos en la entrada del edificio, en general esos cuadros eran de escaso valor artístico y sólo uno de ellos era rescatable, aquel que ilustraba al insigne gobernador rojillo-anticatólico, al polémico y satanizado Tomás Garrido Canabal.

Seguimos nuestro andar por el centro, visitamos algun otro museo pinchón y poco después fuimos en pos del mercado para deleitar el platillo más típico de Tabasco: el pejelagarto. ¡Oh, frustración!, en el mercado no había pejelagartos, así que terminamos conformandonos con una mojarrita, por lo menos estaba deliciosa y lo suficientemente abundante como para dejarnos totalmente empachados. Ya con las panzas rebosantes, fuimos a ver una película al centro cultural de la ciudad, "La casa de los espiritus", filme basado en la novela de la escritora chilena Isabel Allende, obra que aproximó por primera vez a Murz con el realismo mágico latinoamericano. Fue en este centro cultural donde encontramos a Jesús, nuestro anfitrión de couch surfing.

Un pueblito tabasqueño con una feriesota

Jesús nos llevó a Jalpa de Méndez, su familia nos recibió con grata y genuina hospitalidad. Esa noche, de manera casual se llevaría a cabo el último día de la gran feria anual de Jalpa y, además, habría un concierto con la banda duranguense del momento: La Apuesta. ¡Qué fortuna!

Esa noche fue divertida al extremo; bebímos, cantamos y bailamos con ahínco; sólo había un probelma, el agobiante calor nos hacía sudar demasiado, a tal punto que pareciera que hubieramos salido del baño sin secarnos; pero eso no es todo, lo más asombroso es que, aún con esa sensación sofocante, nadie en el pueblo se atrevía a descamisarse, hecho que habla de una sociedad sumergida en un prejuicio que choca abruptamente contra una tendencia natural; así que yo, sin ningún rubor lo hice. Puedo decir que fui el único rebelde que apostó por la lógica y rompió la limitación mental, conseguí liberarme de un trapo empapado de sudor y gozar de la frescura que da el viento cuando suavemente contacta la piel al descubierto. Bailamos y bailamos, causamos conmosión entre los locales que nos veían con cierta rareza. La noche fue larga, amena, deliciosa...

Al siguiente día el cansancio era notable y, aunque pensabamos salir temprano rumbo a Catemaco, la amabilidad de Jesús y su familia nos hicieron olvidar la prisa. El padre de familia, un hombre locuaz y sumamente simpático nos platicaba las peripecias de su vida, su popularidad en la villa y sus sólidas creencias cristianas. La familia de Jesús es experta en la preparación de tamales, nos explicaron pormenorizadamente el procedimiento de Su elaboración y otros tantos detalles del cómo se vive en aquel edén tropical.

Comalcalco
Ya entrando propiamente al Itsmo de Tehuantpec, no pudimos resistir la tentación de conocer la zona arqueológica maya más occidental de la cultura maya de posclásico, me refiero a la acrópolis de Comalcalco, sitio que ostenta la particularidad de utilizar ladrillos geométricamente trazados para edificar sus basamentos piramidales.

domingo, 26 de julio de 2009

Campeche, la ciudad amurallada

Ingresamos al estado occidental de la península de Yucatán, el bello Campeche. Vale la pena recordar que alguna vez la península entera fue un solo Estado, sin embargo los anhelos independentistas de los yucatecos llevaron al gobierno federal mexicano a fragmentar el territorio bajo la máxima de Julio César: Divide et vinces

Campeche debe su nombre al antiguo distrito maya de Can Pech, el cual fue conquistado por el mismísimo Francisco de Montijo que poco a poco se apoderó de la península entera. La ubicación de Santiago de Campeche fue estratégica, ya que conectaba la península con el incipiente puerto de Veracruz y permitía un flujo seguro de la marina española en una zona ya "pacificada"

Pronto vinieron los problemas, Campeche se convirtió en un poblado próspero que, con el paso del tiempo, se transformó en la ambición constante de piratas. Después de traumáticas experiencias con los mercenarios del mar, los campechanos decidieron amurallar su ciudad, y hoy en día se vive el recuerdo de esas históricas paredes que esconden detrás de sus muros una bella y pintoresca ciudad colonial.


Llegamos a Campeche por la noche y caminamos hasta la pequeña y delicadamente cuidada plaza central. Estuvimos en un pequeño hostal que se encontraba en frente de la catedral, "los monos" o "the monkey", no lo recuerdo ahora, lo que si recuerdo era su maravillosa vista de la plaza. Salimos a caminar por el apacible puerto en la búsqueda de un sitio para bailar, finalmente nos conformamos con el dulce andar a través del malecón y la bella plática que surge cuando la compañía es amena.

Al siguiente día conocimos la Catedral, la cual destaca por ser muy pobre artísticamente hablando, esperaba ver algo esplendoroso y encontramos pinturas que podría haber hecho mi hermanita. ¡Bah!, seguimos nuestro recorrido a través de museos y sitios de interés, quizá el punto más emblemático lo fue el fuerte de San Miguel.

Lo mejor vino después, caminando por las calles aledañas al centro, encontramos uno de esos bares-cantinas super populares, con puro hombre sombrerudo y mujeres bigotonas, y ¡ñor! fuimos a echarnos nuestra chela. Miguel, se quejó porque existía un ligero pero suficientemente notable olor a orínes, pero tampoco hizo el gran drama para que abandonaramos el lugar.

Había una música en vivo, bastante chafa para decir la verdad, pero al menos tocaron varias canciones norteñas que bailé con Murz, así como "la puerta negra", y las de Kpaz de la Sierra. Fue muy divertido, aunque desafortunadamente nuestro placer fue directamente proporcional a la ira que Miguel acumulaba, en pocas palabras, nuestro amigo Mickey enfureció.


Seguimos nuestro camino, encontramos una bella galería de arte y charlamos con los artistas internacionales que aportaban sus obras a una exposición de alta calidad. Ya con el envejecer de la tarde nos aproximamos al malecón para ver una bella puesta de sol. No faltaron los típicos policías aguafiestas que nos regañaron por andar tomando una cerveza, finalmente así se hizo de noche, con el brindis marinero que evoca el idilio de los sueños.

Uxmal, la gran urbe maya del postclásico

Llegar a Uxmal no fue tan sencillo y desde Celestún tuvimos que volver a Mérida. El tiempo nos orilló a tomar un camión rumbo a un pequeñito pueblo a 10 kilómetros de la zona arqueológica, así fue que llegamos a Santa Elena.

Santa Elena es una villa pintoresca, llegamos exactamente enla puesta de sol, el color vermejo del cielo iluminaba sutilmente la clara cantera de los edificios haciéndoles reflejar un hermoso color rosado que nunca antes había visto. Exploramos el poblado en búsqueda de un lugar para acampar. Ya en la carretera encontramos un hotel mimetizado con el paisaje del sitio, preguntamos el precio de las habitaciones y la dueña, una señora británica de edad avanzada, nos ofreció acampar en su hotel por un costo de 50 pesos con derecho al baño y, sobretodo la posibilidad de nadar en su piscina.

Esa noche aparentemente desafortunada, se transformó en un mágico momento. La oscuridad del hotel era total y las estrellas resplandían con hermoso fulgor. Escuchabamos como ciertas aves descendían súbitamente del cielo y palpaban el agua de la piscina para después seguir con su vuelo. Ana no veía con claridad y no sabía que imaginar, para mi pronto fue claro saber de que se trataba, eran murciélagos.

Este hecho no nos intimidó y nadamos tranquilamente observando nuestro techo distante con millones de astros que inspiraron una de las pláticas más amenas y bellas de todo el viaje.

Uxmal


Por la mañana proseguimos con nuestro cometido, llegar a Uxmal. El camión que nos aproximó hizo su parada a un costado de las ruinas, por lo cual tuvimos que caminar por una carretera repleta de mariposas amarillas.




Llegamos a Uxmal, el sol estaba en su apogeo y la construcción más espectacular estaba en reparación, me refiero a la popularmente conocida" pirámide del Adivino", nombre que hace referencia a una antigua leyenda divulgada por el arqueólogo John Lloyd Stepens, quien plantea que dicha obra monumental fue realizada en sólo una noche por un enano nacido de un cascarón. Este ser mágico tenía el poder de predecir el futuro y, al demostrar sus increibles habilidades fue hecho gobernante de Uxmal, ciudad que alcanzó bajo su mandato el cénit de su gloria.



El sitio es espectacular, gigantesco y con una arquitectura detalladísima que refleja la creatividad artística de una civilzación que ahora es tan sólo un rescoldo de la magnificiencia que algún día engalanó.



Celestún, una tierra bendecida por Dios

Dejamos Mérida para dirigirnos a Celestún en el extremo occidental de la península. Este sitio es famoso por poseer la reserva ecológica de manglares más grande del país y contar con la presencia de flamencos todo el año; sin embargo, la mayor cantidad de estos ejemplares se encuentran en noviembre-diciembre y no en el verano, cuando varios de ellos migran a Cuba.

Investigué en internet referencias sobre el sitio. Varios relatos hacían referencia a campamentos que se llevaban a cabo exactamente al lado de los manglares, por lo cual, confiado llevé la casa de campaña de Karun para vivir más próxima la bella experiencia natural. Infelizmente llegué tarde con Murz a Celestún (ese día Mickey fue a conocer Chichen Itzá) y tuvimos la idea de acampar a la orilla del mar. Tuvimos la oportunidad de ver un bello atardecer mientras buscamos el sitio apropiado para instalarnos. La playa no era idónea para acampar,abundaban pescadores borrachos, zorras marinas y cuatrimotos que recorrian reiteradamente la zona. Recorrimos la playa y nos sentamos para platicar sobre el qué hacer; por mi parte no encontraba tanto peligro en acampar, pero para Murz, era simplemento inaceptable.

Desisitimos de acampar en el sitio y nos dirigimos al centro de Celestún a buscar un lugar para cenar y un hostal. Mientras cenabamos, la mesera nos platicó más acerca del lugar,nos dijo que efectivamente había zonas seguras para acampar dentro de la reserva. Sin perder el tiempo, emprendí una larga caminata para investigar sobre el supuesto sitio y ver si aún sería posible instalarnos. No fue viable, la reserva estaba totalmente oscura, resguardada por perros y no había ninguna persona con quien hablar al respecto.

Regresé al poblado de Celestún y vi a Murz junto con Miguel, quien ya se había reintegrado al trío. Un joven llamado José se aproximó a nosotros y "nos ofreció" un lugar seguro para acampar por 50 pesos. Viviamos momentos de incertidumbre y parecía una solución a la tensión generada. Terminamos por aceptar su propuesta.

Llegamos al sitio, no era particularmente bello sino más bien una zona que estaba en construcción al lado de los manglares. Montamos nuestras casas de campaña, nos rociamos en insecticida y transcurrió la noche.
Por la mañana el mismo José nos vendió un paseo en lancha-canoa por los manglares, nos llevó a ver múltiples aves, fuimos a la famosa zona donde habían dos grupos de flamencos distantes y dispersos y, finalmente, hicimos un último trayecto en bicicleta a través de una zona salobre sin mucha gracia.

No podría ser tan drástico al decir que nuestro viaje a Celestún fue un fracaso, pero definitivamente cometimos errores estratégicos y perdimos más tiempo de lo esperado. Todo esto llevó a un momento de ligera tensión en el viaje, más aún al saber que sería imposible llegar por la tarde a nuestro siguiente destino: Las ruinas mayas de Uxmal.

Aquí los dejo con el testimonio del tenso momento que vivimos al no saber con certeza hacia donde continuaría nuestro destino. Sin embargo, algo hermoso auguraba "el imponederable"

Mochileando por Yucatán II, cenotes y feria de pueblo

Nuestro segundo día en Yucatán fue sumamente provechoso. Rosalba nos llevó junto a su familia al pueblito de Cuzamá para visitar tres hermosos cenotes que se encuentran a un costado de la población. Antes de emprender el recorrido, Rosalba nos preparó unas deliciosas tortas de cochinita píbil que me dejaron totalmente empachado ¡me comí cinco!.

Tomamos un bicitaxi y llegamos a la entrada del sitio que, con una cooperativa bien instalada habían monopolizado el trayecto hacía los cenotes, hacían creer que la única manera de llegar a ellos, era a través de un trenecito jalado por un caballo ¡Bah!. El negocio era redondo y escuché con atención como dos jóvenes comenzaban a quejarse de la situación. Uno de ellos, "el Moi", discutía tenazmente con el encargado de los carritos, argumentando que la primera vez que fue al sitio nadie le había cobrado nada y, desde su punto de vista, nadie podía obligarlo a pagar por aquel servicio. Yo escuchaba dubitativo y reflexivo la dispusta que había desatado "el Moi", y de repente, en un arranque impulsivo le dije a Mickey que nos fueramos caminando junto a ellos. Así fue, le avisé a nuestros acompañantes sobre nuestra determinación y comenzamos nuestra "gran marcha", que sin saberlo, abarcaría casi 20km.

Llegamos al primer cenote empapados en sudor, aquel primer baño fue glorioso. Nadamos en la exquisita agua dulce y transparente del bello y endémico capricho natural. Abundaban los murciélagos, también habían escasos peces, y era notable que len ciertas zonas el agua alzanzaba gran profundidad. Estuvimos nadando en la leguna subterránea cuarenta minutos, después, continuamos airosos nuestro camino.
El segundo cenote fue aún más hermoso. Parecía una gran cueva que se podía avizorar desde la superficie. "El Moi" tenía la clara idea de lanzarse desde el punto más alto, y después de mucho titubear consiguió vencer el miedo. Al verlo, renació en mi el ímpetu por sentir aquel vértigo, así fue que subí al pináculo de los suicidas, observé aquellos 12 metros de distancia y sentí aquel efecto pavoroso que avizora todo diminuto desde la lejanía. No me importó, la suerte estaba echada, y sin dar tiempo a más cuestionamiento me arrojé mientras gritaba con estridencia ¡Ah!. Al caer, sentí cierto dolor en la espalda; sin embargo, la satisfacción de haber cumplido con el cometido minimizó animicamente el golpazo.






El tercer cenote fue mágico, la entrada parecía la puerta a un mundo de penumbras, pero poco a poco, mientras la pupila se acostumbraba a la tenue luz, el asombro fue incrementando. El agua era totalmente cristalina, era posible ver peces nadando a gran profundidad, y la poca luz que alcanzaba a filtrarse, daba al recinto natural un halo de misticismo nunca antes visto. Contamos con suerte, al momento de llegar, todos los demás visitantes desalojaron el misterioso sitio, dejando en nuestras libaciones la posibilidad de sentir el silencio absoluto y nadar relajados en su dulce agua.

Infelizmente nuestra osada "gran marcha" tuvo una consecuencia negativa: perdimos definitivamente a nuestro grupo original, entre ellos a Murz.

Murz me avisó por teléfono que estaban a punto de tomar un camión en dirección a Mérida; y nosotros desafortunadamente nos encontrabamos aún muy distantes, por más que corrimos no pudimos alcanzarlos. Mickey y yo habíamos sido "abandonados".


Caminamos por la carretera e inmediatamente pedí un aventón. Una troca repleta de hombres con sombrero se detuvo y nos encaminó nuevamente a Cuzamá. Ya en el transporte les pregunté cual era su dirección final, ellos me dijeron que iban rumbo a "la gran feria de Homún". Intercambié una mirada con Mickey, y con una sonrisa sardónica tácitamente entendimos el lugar que deparaba el destino en esa tarde. Ya no iríamos a Cuzamá, ahora el clamor de la feria nos aguardaba.

Arribé con Mickey a una feria de pueblo, pero déjenme escribirlo com mayúsculas DE PUEBLO. Había borrachos fundidos en su vicio, prosesiones religiosas, variedad de comida exótica, pero lo más representativo era una arena rudimentaria hecha con caña de azúcar, en la cual se llevaría a cabo una de las más rupestres herencias españolas: el hostigamiento y matanza de toros, ah, perdón, quiero decir, "la tauromaquia."
Se hizo de noche y llegó un problema. Ya no había camiones en dirección a Mérdia. No quedó otra opción que volver a pedir aventón en la carretera; pasaron muchos minutos y nada se detenía en aquel lejano paraje, parecía que nadie qusiera salir de la feria. De pronto se hizo el milagro y unos borrachos nos recogieron, contamos con gran suerte, porque iban directamente hasta Mérida. Fue mi primer aventón nocturno entre estrellas fugáces y luciérnagas que salían a nuestro paso. Afortunadamente fue en la tierra mexicana con el firmamento más nítido: Yucatán.

Mochilenado por Yucatán, el arribo a Mérida

El día 10 de julio finalmente partí rumbo a Mérida. Llevé conmigo la inseparable mochila-mochilera, un saco de dormir, la casa de campaña de Karun, una cámara de fotos y varios escritos que contenían la interesante historia de la península de Yucatán.

Como es habitual, llegué corriendo a la estación de autobuses, lugar donde encontré con particular dramatismo a mi colega de viaje, el peruano Miguel Ángel Ramírez, conocido también como “Mickey” o “Confucio”. Abordamos tres camiones para aprovechar los escasos descuentos de estudiante y por ello, conocimos de paso Villahermosa y Ciudad del Carmen en Campeche. Finalmente llegamos a Mérida el día 11 de julio a las 3:00pm. A nuestro arribo, encontramos una ciudad totalmente inundada por la lluvia.


En Mérida acordamos el encuentro con nuestra amiga española Ana, quien partió anticipadamente a las playas de Tulum y nos alcanzó en “la ciudad blanca” con una pronunciada sonrisa, chistosas anécdotas y notable bronceado.

Esa tarde fuimos en pos de nuestra primera experiencia couchsurfing con Rosalba, una señora de 56 años que nos acogió con cariño en su morada, y no sólo a nosotros sino a dos personas más, una profesora alemana y un estudiante irlandés.

Rosalba se mostró deseosa de compartir la tarde con nosotros y, tan pronto acomodamos nuestras pertenencias en su casa, partimos rumbo al centro histórico; recorrimos gustosos la majestuosa avenida Montejo repleta de flamboyánes (árboles frondosos con flores rojas) y edificios que emulan la elegante arquitectura de la Belle epoque.

Visitamos el palacio de gobierno que tiene en permanente exhibición hermosos murales que retratan la historia de la península de Yucatán. En ellos se muestran los mitos mayas relacionados a la creación del universo, hechos importantes como la guerra de castas, la creación de la República de Yucatán, la industria del henequén y la esclavización del pueblo maya. También se ilustra con majistral detalle a quienes son considerados los personajes más relevantes de la península, como Felipe Carrillo Puerto, Jacinto Canek, Nachi Cocom y el imprescindible Francisco de Montejo.

La tarde cálida transcurría y nosotros caminábamos felices por las bellas calles yucatecas. Vimos algunos bailes regionales de excesivo glamour, bebimos una deliciosa agua de pitahaya y nos conmovimos con los makesh, insectos vivos que tienen un fin ornamental y son recubiertos con piedritas preciosas para ser colgados cerca del corazón.

Rosalba regresó a su casa y continuamos nuestro airoso paso. La noche avanzaba y llegó el típico deseo de ir a algún bar, preguntamos a los lugareños sobre un sitio divertido y nos encaminaron a un espacio de música ska. El calor y lo cerrado del lugar me hizo descamisarme por el inmenso sudor acumulado; el brío, la exaltación y el clamor, fue el resultado de una noche prófuga entre yucatecos saltando y bailando mientras allá, muy a lo lejos quedaba en el olvido el Distrito Federal.

sábado, 25 de julio de 2009

Se terminó el mochilazo, ¿y ahora?...

Hoy salgo de un bello y desvariado sendero de improvisación. Reingreso a un esquema necesario para construir con ímpetu una rutina prolífica, que tenga miras más ambiciosas con retos factibles y materializables. Ya he vivido durante las últimas semanas un mágico extravío onírico; he viajado, contemplado amaneceres, caminado entre lluvias tropicales, bailado con denuedo, suspirado por emotividad al comprobar tangiblemente lo hermosa que puede ser la vida debido a personas que están ahí, a nuestro lado, como si realmente estuvieran a la espera de ser encontradas y comenzar a construir en conjunto nuevas historias que iluminan nuestra existencia y ennoblecen nuestro corazón.

Ya con cierta reiteración, venía azotando en mi mente un sentimiento dual; aquella parte de mi ser que, a modo de conciencia, me exhortaba a deslindarme paulatinamente de este hermoso letargo vivencial (aunque suene paradójico) y emprender la búsqueda de una vía más consciente y comprometida con la circunstancia que me rodea, relegando, quizá, lo meramente placentero y sosegado, para priorizar, al menos por un tiempo, lo que podríamos llamar "lo trascendental”.

Por ahora vuelvo de un excelente viaje mochilero por las bellas tierras del sureste mexicano. Recorrí cuatro bellos estados; Yucatán, Campeche, Tabasco y Veracruz. Todos estos sitios con la entrañable compañía de Ana Caballero “Murz” y Miguel Ángel Ramírez, amistades internacionales que hicieron de esta experiencia un interesante experimento de personalidades divergentes en una convivencia casi inseparable. Externamos a lo largo de los días innumerables risas, abrazos, compartimos reflexiones, propiciamos profundos debates, e incluso tuvimos nuestro ineludible desencuentro y drama que amenazó la armonía grupal provocando su ligera tensión; sin embargo, al ver en retrospectiva este “gran mochilazo”, observo el maravilloso resultado, y gustoso confirmo el sincero anhelo de vivir otra aventura semejante.

Describir minuciosamente un mochilazo de diez días sería una ardua labor de redacción y, quizá, sugeriría demasiado contenido para este blog que se caracteriza por su brevedad. Esos escritos largos ya prevalecerán en la memoria en un diario de viajero. Por lo pronto iré describiendo en los próximos días lo vivido con cierto tinte anecdótico y reflexivo.

viernes, 3 de julio de 2009

Neozapatismo I: La estructura

El neozapatismo se erige como el movimiento altermundista mejor consolidado y más reconocido de México. Ha forjado a través de los años una transición operativa digna de enaltecerse. Pasó de ser una revolución armada (1994) con una pretensión clara de derrocar al Estado mexicano, y posteriormente, devino un movimiento pacifista totalmente alejado de la política nacional. En la actualidad el EZLN ha salido de la clandestinidad guerrillera y ha formado sus propios centros operacionales autónomos (caracoles), los cuales basan su legitimidad en una democracia participativa directa bajo un principio único: “el pueblo manda y el gobierno obedece.”

Los caracoles surgen en 2003 como una nueva forma de organización regional para representar y dar logística a los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ). Su máxima autoridad es una Junta de Buen Gobierno, la cual se renueva cada dos o tres semanas para no fetichizar el poder en las manos de una persona.
Los caracoles son cinco, y todos se encuentran en el Estado de Chiapas, estos son: Oventik, La Garrucha, La Realidad, Roberto Barrios y Morelia.

miércoles, 1 de julio de 2009

Marruecos

Recordar es vivir, por ello al ver este cúmulo de videos hechos en el Magreb, decidí unirlos y darles un poco de musicalidad.


Fueron tan sólo diez días en el reino de Mohamed VI, tiempo poco suficiente para adentrarse en una cultura milenaria. Sin embargo, queda en nuestra memoria aquel primer y destellante deslumbramiento por una civilización tan rica y distinta: El Islam.

Cruzamos el Mediterráneo desde España por medio del ferri Tarifa-Tanger. Pisamos por primera vez África el último día de enero. Deambulamos por estrechas callejuelas, fuimos cínicamente increpados por falsos guías de turistas y excelentes vendedores que nos hicieron comprar lo que nunca imaginamos adquirir.

Conocimos Rabat, la gran capital; encontramos en ella la más bella y genuina hospitalidad de un joven marroquí que nos orientó y explicó detalles propios e interesantísimos de su cultura. Visitamos ruinas arqueológicas, el Palacio Real y tomamos té de menta al menos tres veces al día.

Mi hermano sufrió por una bacteria que surgió inexplicablemente en su pie, tuvo una dolorosa hinchazón que se expandía sin control. Tuvimos que buscar un médico que nos auxiliara y, nos confesara con toda sinceridad que aquel padecimiento "era grave", por lo que "el Bodo" necesitaría un reposo absoluto de cinco días. Lógicamente Sebastián en su eterna rebeldía, desacató su sugerencia y sólo se encerró en el hotel por media tarde.

Exploramos Fez, una ciudad mágica de laberínticas calles y parajes inolvidables con centenares de comerciantes. Aquel Marruecos tradicional nos dejó perplejos, conocimos talleres artesanales, esos antiguos gremios que luchan contra la fabricación industrial. Experimentamos la famosa gastronomía magrebina como su cus-cus, tanjin, exquisitas sopas de verduras y cabeza de cordero.

Visitamos Ifrán, pueblo perdido en la cima de los montes Atlas. Caminamos por sus nevadas y hermosas colinas que dejaban entrever decenas de mezquitas diseminadas en un blanco panorama.

Pasamos por Méknes, ciudad amurallada de gran belleza. Recorrimos airosos sus plazas, su mausoleo, su madrasa, y una prisión de cristianos que resultó ser un fiasco.

Queríamos ir al desierto y llegamos a Kenifra, un pueblito bicicletero en el centro del reino. Nos hospedaron dos marroquíes gays que contectó mi hermano por couch surfing, pero el resultado no fue muy grato, ya que en realidad los misteriosos chicos eran cazadores de turistas engreídos que tenían más interés en nuestra billetera que por nuestra presencia. Astutamente escapamos de sus garras y partimos rumbo a Marrakesh.

La gran ciudad roja de Marrakesh nos cautivó con su enorme plaza central llena de vendedores de reliquias, comida variada, encantadores de serpientes, monos amaestrados que fumaban, cuentacuentos y aquel peculiar megáfono que sonaba en las mezquitas entonando los versos del Corán para convocar a los creyenes a la oración.

Marrakesh fue el lugar de nuestra despedida. Malacopa regresaba a Sevilla, mi hermano a Barcelona, y yo partía nuevamente a Dublín. Ahora todo lo que queda son bellos y mágicos recuerdos.

viernes, 19 de junio de 2009

Las Cenizas de la luz y la poesía que se quedó en mi bolsillo.

Vuelvo a casa después de mucho caminar por la colonia Roma con Marianini. Fue un día lluvioso, en un par de ocasiones tomé baños fortuitos mientras deambulaba por la calle, sigo estando húmedo, siento la cabeza empapada y los pies con esas peculiares arrugas que provocan los calcetines mojados. Me arrojo a la cama, tomo el computador y me dan ganas de escribir un poco en este nimio blog que tenía ya un poco abandonado; no por el hecho de no tener algo para relatar; por el contrario, estos últimos días han estado cargados de dinamismo, frenesí y hechos maravillosos que perdurarán en la memoria.

Introspección desde la ceguera.


Hagamos un ejercicio, pensemos que repentinamente aquel mundo que conocemos se redujera a penumbras, que todo aquello que identificamos por su color y aspecto se transformara en un recuerdo paulatinamente trastornado por la imaginación; y que, solamente pudieramos confiar en esa intuición sensorial ante los estimulos del mundo externo.

Quizá, terminaríamos por adoptar con cierto conformismo o estoicismo ese mundo alterno, del cual, sólo persiste la idea y el diálogo sin la posibilidad de observar el paso del tiempo.

La vida continuaría, y este hecho no deseado, terminará por normalizarse; y así, nuestro contacto con el mundo devendría una ilusión más fidedigna a lo que realmente es el mundo, hablando de su escencia y no de su transformación.

Sería la contrposición a un típico sofisma: “Hasta no ver no creer,” porque así nos obligaríamos a creer sin ver, y eso nos aproximaría aún más a lo verdaderamente entrañable, lo perdurable en el mundo y no lo pasajero. Dentro de la mitología hindú sería el triunfo de purusha sobre praktri, podríamos al fin entender que la energía constante mueve al mundo, y no así su forma, la cual es pasajera.

De ahí provienen cuestionamientos notables: ¿Por qué creer tanto en la vista?, ¿cuántas veces el romanticisimo sucúmbe ante los ojos inquisidores que sugestionan y clasifican?, ¿será que la mirada termina por alejarnos de la esencia intrínseca del mundo?

La ceguera nos aproximaría más a la imparcialidad, a procurar el diálogo antes de identificar algún estereotipo o sugestión, nos permitiría escuchar con mayor claridad y menos prejuicios.

¿A dónde va todo esto? Simplemente quisiera hacer un pequeño preámbulo a un filme que me suscitó innumerables reflexiones, se trata de “las cenizas de la luz”, del director irnaí Majid Maijdi. Creánme, pocos largometrajes me han hecho experimentar tal cantidad de emociones.

Al terminar la película coloquen su mano en frente de sus ojos y obsérvenla, después de hacer eso platicamos, me interesaría saber que pasó por su mente.

La poesía que no llegó al megáfono.

Desde el martes pasado tuve la certeza de volver de manera habitual con los poetas del megáfono; sin embargo, al salir de casa enfrenté la lluvia y la desubicación, infelizmente me fue imposible llegar al bar bohemio de la Roma.

La poesía que preparé sin ningún halo de pretenciosidad, fue inspirada en la opera "Turandot", del compositor italiano Giacomo Puccini. La escena que evoca mi ecrito intenta remembrar el segundo acto, en el cual Kalaf es sometido a prueba con el primer acertijo lanzado por la frívola princesa china: -¿Qué es aquello que nace todas las noches y muere cada día?-, a lo que Kalaf responde son titubeo alguno: –la esperanza.

Efectivamente, la noche enmarca el momento ideal para navegar en libaciones y apuntalar nuestra llegada al firmamento, por ello sería mejor mantener ese estado de vigilia portentoso y prolífico, negar la necesidad biológica del sueño que, precisamente representa aquel periodo de puente entre la motivación aparente y un nuevo encuentro con la realidad. La brusca y cruda realidad que mitiga las ilusorias alegrías que pretendemos alcanzar.

La más famosa pieza de esta ópera: “Nessun Dorma” (Nadie duerma), hace alusión a la bella magia de la duda nocturna, aquella imaginación bibrante e idealista de los hechos antes de su posible y futura materialización. Pareciera que todo es tan sancillo, pero habrá quizá una variable o un cambio abrupto que modificará la añorada concreción.
http://www.youtube.com/watch?v=wDa03_EHdJU

Nacer de noche y morir de madrugada

Se agota un día, como se agota la vida
los años pasan y el final se acerca,
y así, mientras el fulgor se atenúa y la luz se ausenta
resurge en la dicha de la soledad,
aquella llama interna que interioriza el ser.

Anhelos centrífugos encuentran concreción,
ímpetus exaltados encuadran al mundo,
y en un solo destello, desde aquel amargo pecho
el deseo resurge y abate a la confusión.

Brotes inspiradores inundan la mente,
con ellos renace la eterna ilusión,
¿De qué sirve la vida si soy intransigente?
¿Por qué soterrar esta inocultable pasión?

¡Basta ya de lozanías!
habrá de explotar esta energía mañana
¡A dormir!, que este anhelo lo presienta el sueño,
y este deseo sublime subsista por una noche
Todo parece inútil, mirad al cielo,
ya ha llegado la madrugada.

Distintas Latitudes

Hola amigos, ya tenemos a disposición el segundo número de Distintas Latitudes, una revista de reflexión latinoamericana que intenta abarcar variados temas de política, medio ambiente, cultura, sociología, economía, filosofía, etc.

Es una revista electrónica conformada por jóvenes de varios países de habla hispana que están interesados en profundizar el debate regional e intercambiar las perspectivas que se viven actualmente en un mundo que cambia vertiginosamente.

Esperamos su visita y participación.

jueves, 11 de junio de 2009

Kabuli Kid y los poetas del megáfono

Un martes activo de cine y poesía con la siempre grata compañía de mi recién amiga murciana: Ana Caballero.

Un largometraje entre las ruinas de la posguerra

Por la tarde me dirigí garboso hacía la Cineteca Nacional. El día era nublado, con una previsible lluvia veraniega y, por lo tanto, decidí transportarme en camión y dejar detrás la bicicleta.

Llegué más que puntual al sitio de la cita, y de manera rutinaria me dirigí a leer las reseñas de las películas en cartelera. Descubrí que la película propuesta por Ana: "Cochochi", estaba basada en la vida de dos niños rarámuris en la sierra Chihuahua. Me dije –Oh, que interesante, enhorabuena, seguramente debe tener paisajes hermosos que me inspirarán a explorar más de cerca la sierra tarahumara- Además, por si no lo saben, Chihuahua siempre ha tenido un papel protagónico en mi linaje familiar por los origines de mi madre, y podría decir que me considero una mezcla chilango-chihuahuense.

Me quedé un cuarto de hora esperando a la chica murciana hasta que finalmente hizo su alegre aparición. Como es costumbre resquebrajó el plan original y quiso mudar de película, propuso repentinamente ver un filme afgáno del que yo no tenía ninguna referencia. Y así, sumiso y obediente (que vergüenza confesarlo) sin ninguna objeción me sometí a su nueva disposición.

Estábamos ya sobre la hora, presurosamente compramos las entradas, y al ingresar a la sala, el filme ya había comenzado. ¡Chale!

Este filme afgáno: "Kabuli Kid" fue dirigido por un refugiado político en París: Barmak Akram, quien regresó a Kabul para realizar este peculiar largometraje que refleja las vicisitudes y durezas de aquel lejano país.

Las imágenes de la pos guerra nos aproximan a las desgarradoras imágenes del neorrealismo italiano de los años 50’s. Kabul es una ciudad devastada por la guerra, y aunque ya ha cesado la masacre, es permisible el traumático recuerdo; aún son recurrentes los toques de queda, la tristeza notabe de las personas que muestran su angustia y depresión ante la impotencia vivida, permitiendo interpretar la incredulidad ante una total normalización.

El retrato de la sociedad afgána resulta contrastante al anteponerse a nuestro dinamismo social mexicano. El exacerbado sistema patriarcal y sumisión femenina está presente en todas las facetas de la vida cotidiana, lo cual me hacía pensar en la diferencia abismal que existe en el país islámico en contraposición a mi compañera española que siempre imponía su voluntad sin el mínimo de pudor. Já, es broma.

Es una simple historia que encarna las ambivalencias de la vida humana. No existe la figura de tranquilidad o afabilidad en la sociedad, cada personaje deja entrever su severo dramatismo, su sufrimiento inexorable, y el hecho insoslayable de vivir ante el agobio constante de una realidad ardua y complejísima

La trama no la cuento, espero que la vean para después comentarla.

Martes por la noche: espacio de poesía

Mi amiga murciana presumía conocer un lugar mágico, un sitio de poetas nocturnos que comparten versos ante la tenue luz de las velas. Un pequeño bar sui generis que promueve la creatividad y la transmisión de sentimientos a través de palabras armoniosamente colocadas. Un rincón de inspiración con mentes abiertas y dichosas que se sienten arropados ante la hermandad y constancia de un reducido grupo que promueve exteriorizar las sensaciones e interpretaciones propias que exaltan la sensibilidad y reflexión.

Allá fuimos, caminamos por largo tiempo sobre avenida insurgentes y finalmente, al encontrar la calle de Tabasco, dimos con el lugar prometido. ¡Oba!

Me encontraba escéptico, un poco cansado y sujeto a la imponderable indecisión. Incluso mi amiga murciana me decía que me veía taciturno al extremo. No sabría definir aquel estado de ánimo, quizá la mera introspección temporal asediada por varias circunstancias que son de difícil exteriorización.

Llegamos al susodicho bar, me senté en un sillón rojo mientras que un poeta desde el centro de aquel aposento tomaba un megáfono y comenzaba su declamación, y así, uno por uno los presentes pasaron a declamar sus escritos. La murciana se desaparecía por momentos, mientras tanto yo escuchaba quieto y reflexivo a cada uno de los creativos escritores. Al terminar el recital, dos chicas interpretaron magistralmente una pieza, creo yo, de su autoría; una canción llamada “el espantapájaros” tan, pero tan metafórica, que me pareció muy original.

El evento acabó, no sin antes seleccionar el tema del próximo martes, y después de una votación improvisada se eligió un tema cautivador: “la madrugada”.

Platiqué con una chica (no recuerdo su nombre) que se aproximó amablemente hacia mi lugar para despedirse, le pregunté más sobre aquel ilustre grupo, y ella, con una dulce y bella sonrisa me relató el surgimiento de aquellas noches bohemias. -¿Cómo se llama este grupo?- la cuestioné, ella respondió: –somos los poetas del megáfono.

sábado, 6 de junio de 2009

Los primeros roces ambientalistas

Es tiempo de llevar a la praxis el discurso pregonado desde ya hace años. Llegó el momento de afrontar en su cabalidad un proyecto vital de gigantes proporciones y así, después de haber postergado este primer encuentro, al fin he comenzado a concretar un campo de acción en el cual pueda materializar las convicciones guardadas desde hace más de un lustro.

Fueron varios hechos los que tuvieron cierto apego a la causa ambiental y focalizaron mi atención de los últimos días.

Choque de Partidos Verdes.

A partir de abril comencé a colaborar como articulista en la revista mexicana-alemana: Treff3. El objetivo editorial es realizar notas con temas que entrelacen a México y los países de habla alemana.

El segundo artículo que realicé, precisamente versaba en contrastar al PVEM (Partido Verde Ecologista de México) y Die Grunen (los verdes alemanes). Tema que me pareció interesante debido a la cercanía de las elecciones de julio y las consiguiente campaña pavorosa que han hecho los mexicanos.

La situación de los verdes mexicanos no podría ser peor. En principio, no se trata realmente de un partido ambientalista sino de un accidente político mal engendrado, un adefesio producto de un precario y malhecho sistema electoral que eroga millones de pesos para subsidiar campañas idiotas que no generan ningún beneficio a la población. El PVEM es simplemente un comodín sin escrúpulos que busca espacios de poder sin verdaderamente luchar por la bandera que supuestamente representa, en pocas palabras, es una pequeña mafia que se ha consagrado como un oprobioso y mendaz negocio familiar.

Por el contario, revisar la ideología de los verdes alemanes, permite conocer la vanguardia del ambientalismo moderno.

Die Grunen es un partido que sobresale por su liderazgo europeo y por concretar claras proyecciones ambientalistas en su nación.

Conocer los lineamientos de los Verdes Globales y constatar la lejanía de los mexicanos es causa de indignación y rechazo. Aunque debo admitir que me queda un consuelo: Es tal la desfachatez y pobreza ideológica del PVEM, que ningún ambientalista ilustrado se sentiría identificado con él; por lo tanto, queda un vacío político ante un grupo creciente de ciudadanos conscientes que poco a poco aumentarán en número y alzarán su voz con mayor estridencia en sus justos y necesarios reclamos. ¡Es tiempo de conformar otra vía política ambientalista! Aunque reniego el sistema electoral de México y sus facciosas mafias enquistadas dentro de cada partido, creo que vale la pena ver la posibilidad de formar un nuevo anti-partido que sostenga con real convicción la bandera ambiental como asunto prioritario, y no simplemente como un espurio slogan que preconiza un criterio empresarial y oportunista como el deleznable PVEM.

Greenpeace
Ahora formo parte de la familia “paz verde”. Mi acercamiento con esta ONG ha sido sumamente grato en estos primeros contactos, espero involucrarme cada vez más en las ideas y acciones que se llevarán a cabo en tiempos venideros.

Por ahora conformo la brigada de voluntarios, apoyo a la organización con logística en sus eventos, intento crear conciencia social a través del diálogo con transeúntes, reparto folletos y recolecto firmas para darle respaldo social a la causa ambiental. Pronto comenzará una parte más creativa que contempla la planeación de acciones pacíficas que señalen con vehemencia la problemática existente, con el fin de promover el debate en los medios de comunicación y cambiar los hábitos contemporáneos.

Hoy asistí al evento “píntale la raya al cambio climático” organizado por varias asociaciones que pretenden hacer un frente común para combatir el problema de mayor envergadura que afronta la humanidad. La cita fue en el parque México y me dio gusto conocer a activistas de varias nacionalidades que comparten el brío y anhelo de una revolución de conciencia que mude esta terca visión antropocéntrica, devoradora de todo lo que le apetece sin tomar en consideración un equilibrio natural.

Los exhorto a que vean este vídeo de Greenpeace, me parece motivacional, ya que con imágenes se oberva directamente la destrucción que en este preciso momento esta viviendo el planeta.




Una nueva pasión: El ciclismo urbano

Hoy conocí una organización de bicleteros llamados los Bicitekas. Un grupo organizado a través de blogs en internet que tiene por fin promover la cultura deportiva y ambientalista, exigiendo al gobierno programas más ambiciosos que incentiven este medio de transporte.

Los Bicitekas organizan rutas alternas a través de la ciudad de México; hay citas abiertas los miércoles a las 9:30 pm en el Ángel de la Independencia para descubrir los secretos de una ciudad que se prepara para descansar.

Conocer la ciudad de noche nos permite experimentar un rostro distinto al “cotidiano”, es extraerse de esa ciudad caótica y bulliciosa, llena de actividad y de gentío; permite admirar con mayor calma y frescura la estructura urbana en esta gran jungla de asfalto.

Creo que sí, pronto seré un biciteka más.

Abrazar árboles en el Desierto de los leones

El viernes pasado mi ahora ex profesor de Derecho Ambiental, Cesar Nava Escudero, invitó a nuestro reducido grupo a tener un contacto más próximo con la naturaleza en la reserva ecológica del Desierto de los leones.

La idea de abrazar árboles tiene sus orígenes en el movimiento Chipko de la India (1972) en contra de la deforestación. Esta practica limitaba a los taladores a llevar a cabo su cometido, y por ello pequeñas comunidades de Uttar Padresh (estado del norte de la India) consiguieron salvaguardar sus áreas boscosas ante las medidas gubernamentales que pregonaban el desarrollo y la industrialización del país. Así pues, abrazar árboles simboliza, en parte, la protección que debe hacer el ser humano hacia un ser vivo vulnerable ante la vorágine y criminal acción interesada de otro ser humano que promueve la destrucción ambiental en nombre del “progreso”.


Llegamos a las 2:00pm. El profesor Nava nos invitó unas suculentas quesadillas, y poco después nos aproximamos a la zona boscosa.

Antes de repartir abrazos por el bosque, el profesor Nava nos dio un bello discurso:

“Jóvenes, futuros gobernantes de este país: abrazar un árbol consiste en tener conciencia del hecho mismo que implica hacerlo. Un árbol es un ser vivo, representa el legado de millones de años de evolución. Ellos son mucho más antiguos que nosotros, los mamíferos. Estos seres gigantescos son centinelas del pasado que dejan ver la fascinante y cambiante vida en este planeta. Cuando abracen un árbol piensen en su historia, su desarrollo; imaginen su crecimiento desde que fue una tierna semilla hasta su enorme estructura actual que sobrepasa a muchos edificios en la ciudad. Antes de abrazar un árbol, siéntalo, piensen que es un ser vivo y que puede sentirnos, tóquenlo, hablen con él, y después de percibir una conexión energética, traten de abarcarlo entre sus brazos, escúchenlo, y quédense ahí cinco o diez minutos. Al terminar miren al cielo y contemplen su altura. Después, regresen aquí conmigo porque parece que está a punto de llover.”***


*** Desde luego el discurso de Nava no se apega a la literalidad de sus palabras, mi memoria no es tan privilegiada, sólo retrato la esencia de sus palabras antes de abrazar los árboles.


Cada uno de nosotros buscó su propio árbol. Yo encontré uno no muy frondoso, pero sí muy alto, seguramente ya era un ejemplar muy viejo. Observé con detenimiento su corteza, palpé su rugosa formación, traté de conectarme sensitivamente con él, buscando quizá, escuchar un lejano y ligero palpitar.

Demoré un poco más de los 10 minutos otorgados. Después de abrazar al árbol, tomé un tiempo para reposar a sus faldas y así, ante el silencio absoluto que la naturaleza brinda, contemplando la magnitud y misterio de la vida, econtré el propio sentido de aquel pasajero instante.